Análisis
El misterio se viste de hotel
Cing nos trae una aventura de misterio e intriga, donde nada es lo que parece ni nadie es quien dice ser. Una novela negra donde los secretos se convierten en la intriga del propio jugador.
Por Borja Pavón Peláez
| Publicado el día 16/06/2007 23:55
El anteriormente conocido como Wish Room, ha tomado por fin forma después de los inevitables retrasos que parece ser acompañan últimamente a los lanzamientos de las consolas de Nintendo. En Cing, los creadores de Another Code, el primer juego con tintes de aventura gráfica en llegar a la portátil, se pusieron manos a la obra intentando recrear lo más fielmente posible una novela negra en una consola, e intentando subsanar en mayor o menor medida los errores cometidos en el anterior juego. En Hotel Dusk nos encontramos con una aventura conversacional con el estilo de las aventuras gráficas point&click.
El juego nos invita a tomar el papel de Kyle Hyde, un ex-policía que ha conocido tiempos mejores y que ahora se dedica a ir de casa en casa vendiendo productos para una empresa llamada Red Crown. Esta fachada de vendedor a domicilio es en realidad una careta que esconde a un hombre frustrado por sus vivencias pasadas que se obsesiona por conocer todos los detalles que le llevaron a tal frustración, y que según parece se le han ido escapando de las manos hasta su llegada al Hotel. Lo mismo se podría aplicar a la empresa por la que trabaja, que parece que esconde algo más que productos para el consumidor. De hecho la historia sigue siempre ese camino, ya que nada es lo que parece en un hotel donde se podría creer que los prejuicios están tan asentados como sus cimientos.
El simple hecho de empezar el juego ya nos hace ver que hay algo diferente en Hotel Dusk. La consola se sujeta como si de un libro se tratase y, de hecho, la función del juego va más o menos por ese camino. El uso de las pantallas, que de este modo tienen un toque más cinematográfico, está ideado de forma que en la pantalla izquierda (o derecha para los zurdos) aparece una vista en primera persona con los escenarios modelados en 3D y donde tenemos los iconos necesarios para realizar todas las acciones disponibles en el juego.
En la pantalla táctil tenemos una vista cenital donde se nos muestra continuamente la posición del protagonista y su dirección en el escenario, recreado en este caso como si de un plano se tratase. En ocasiones podemos revisar objetos o accionar algunos elementos del escenario, por lo que en ese caso los modelados 3D se trasladan a la pantalla táctil, donde debemos investigar por nuestro propio pie.
El misterio es algo característico en el videojuego. Cuando Kyle Hyde se dirige al Hotel, en la carretera ve a una misteriosa muchacha que parece perdida en medio de la nada. Este inicio es únicamente la punta del iceberg de las preguntas que nos iremos formulando y los porqués que se suceden de forma continuada, y que no es hasta el final cuando obtenemos respuesta.
El juego no es para impacientes, eso está claro; las historias de los personajes, a priori distantes entre sí, van conformando una historia con sentido y con una trama satisfactoriamente realizada, lo suficientemente enrevesada para tenernos delante de la pantalla intentando conectar los hechos hasta un punto jugados para poder dar el siguiente paso en el juego.
Hasta este punto, parecería que Hotel Dusk: Room 215 es un genial candidato y un juego que peca de pocos o ningún error. Cierto es un gran candidato y una compra obligada para los amantes de las buenas aventuras, pero como no podía ser de otro modo, no está exento de fallos.
Los gráficos de Hotel Dusk, sin olvidar las limitaciones técnicas de Nintendo DS, presentan un buen acabado, unos correctos modelados, y las animaciones de los dibujos que se han elegido para dar vida a los personajes se caracterizan por la naturalidad y el detalle. Pero no es oro todo lo que reluce: algunos objetos pecan de simples y vacíos, y en todos los casos cuando nos acerquemos a algún personaje para mantener una charla con él, su modelo aparece en la pantalla izquierda con una calidad pésima, algo que desmerece el conjunto y que provoca que se nos escape alguna mueca después de acostumbrarnos a la calidad de los escenarios en general.
Nos esperan intrigantes secretos.
|
Las largas conversaciones están a la orden del día.
|
Investigar cada rincón del hotel es esencial en la aventura.
|
Cualquiera puede ser sospechoso en el Hotel Dusk.
|