Análisis
Juntos, de la mano, hacia la libertad
Hay juegos que llegan sin hacer mucho ruido y después resultan ser inolvidables, como es el caso de Ico. ¿Preparados para descubrir el mayor cuento jamás narrado?
Por Reberant
| Publicado el día 06/05/2005 01:37
· Los primeros instantes
Nada más tomar el control de Ico nos hallamos en esa inmensa sala llena de féretros. A primera vista, el apartado gráfico es notable, con unas texturas en las edificaciones de alta factura y un personaje dotado de un diseño simplista, en el que destaca la forma de cómo ha sido diseñada la tela/ropa que lleva puesta, moviéndose al son del viento. Llegado el momento de manejar a Ico, pasaremos pocos minutos para acostumbrarnos a él, puesto que el manejo es prácticamente el mismo que el de los demás juegos del género.
En esta misma sala se encuentra el primer enigma de la aventura, que ni mucho menos será el último (De hecho, habrá uno en cada zona a la que acudamos). Para salir del lugar deberemos de accionar una palanca con el botón Círculo para que una puerta se abra y podamos avanzar a la siguiente zona. Mientras andamos por las diferentes estancias de la fortaleza notaremos una sensación de soledad pocas veces vividas en videojuego alguno, aunque esta sensación la compartiremos durante toda la aventura con otro acompañante...
Accederemos a una sala en la que no podremos avanzar, puesto que lo que tenemos en frente no es una puerta propiamente dicha, sino como dos estatuas que cierran el paso. Así que nos tocará investigar el nivel, mirando de encontrar alguna explicación... hasta que la encontramos.
Llegará el momento cumbre del juego, en el que mediante una secuencia de vídeo con el mismo motor gráfico del juego nos muestra a una chica tumbada en una jaula y encerrada sin poder salir (Lo mismo que soñó en cuanto se cayó del féretro). Su diseño es idéntico al de Ico; simplista y con un atuendo bastante especial. Liberarla no será tarea difícil: sólo con saltar -pulsando el Triángulo- encima de la jaula ésta caerá, se abrirá y será liberada. A partir de aquí es cuando da comienzo el juego en sí, cuando descubramos todo lo que nos ofrece Ico.
· Conociendo nuestras posibilidades
En cuanto finaliza la secuancia de introducción en la que liberamos a Yorda, así se llama la chica, emergen del suelo unas sombras negras con una silueta semi-humanas y un diseño inexistente puesto que están formadas por una especie de humo. Es aquí cuando viene el primer combate de la aventura: cogeremos un palo del suelo -Círculo- y golpearemos a nuestros enemigos -Cuadrado-. Durante ellos no tendremos ningún problema, la cámara se sitúa perfectamente para ofrecer un buen plano y el protagonista obedece nuestros movimientos a la perfección.
Las sombras aparecen con un único objetivo: raptar a Yorda. Es por ello que deberemos de protegerla en todo momento, impidiendo que la cojan y se la lleven a otro lugar del escenario para llevársela en un agujero dimensional (Aunque es una tarea que los enemigos tardan en realizar). Estas sombras reciben órdenes de Queen, la madre de Yorda.
Sala de los Féretros. El lugar al que los niños como Ico han ido a parar, y ahí se han quedado.
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Habrán unas "puertas" especiales que sólo podremos abrirlas con la ayuda de Yorda.
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Al principio Ico se sorprende del aspecto de Yorda, pero juntos buscarán el camino de la libertad.
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