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· Naturaleza en estado puro
En Ico destaca el mero hecho de que prácticamente no se escuchará ninguna canción durante toda la aventura, sólo en algunas secuencias y momentos determinados. Lo único que entrará por nuestros oídos serán el canto de los pájaros, el viento, las olas del mar chocando contra las rocas... a esto se le llama realismo. Y lo mejor de todo es que este sonido ambiental está logrado de tal manera que pocos son los juegos que a día de hoy pueden acercarse a él.
Pese a no contar con casi música durante nuestras andaduras por la fortaleza, la hay, ¿y cómo es? Para quitarse el sombrero. Todos aquellos que hayan escuchado su BSO se habrán percatado de que Castle in the Mist o You Were There son dos de las melodías más bellas que pueden escucharse en videojuego alguno, sobre todo esta última.
En lo que respecta a los efectos sonoros son, al igual que no sólo este apartado sino el resto del juego, excelentes. El mimo con el que han sido cuidados los diferentes sonidos de las pisadas, las explosiones, los golpes... etc. son dignos de mención. Por otro lado las voces de los protagonistas también son escasas, sólo en las secuencias formularán alguna que otro frase y en un idioma inventado, que además Yorda e Ico no hablan el mismo.
· Unos parajes de ensueño
Si la primera impresión al ver Ico, en lo que a gráficos se refiere, fue de una calidad notable, cuando terminemos la aventura nos comeremos nuestra propia impresión. Y es que, más que calidad, lo que el juego despliega es una altísima belleza en cada uno de los lugares que visitamos. En gran parte gracias a los excepcionales efectos de luz, que sin duda son de lo mejor que puede verse en PlayStation 2. Tendremos la opción de mover la cámara a nuestro gusto para observar unos parajes preciosos, y de entre todos ellos destaca el del molino, que se encuentra fuera de la fortaleza, en pleno aire libre, en el que podemos ver hasta donde alcanza la vista: montañas, bosques, océano... todo ello mirando hacia fuera del castillo; si lo hacemos dentro, en este mismo escenario, nos percataremos que el diseño del agua es el mejor que puede mover la 128 Bits, superando a otros tan realistas como los de Baldur's Gate II.
Como se ha ido comentando a lo largo de la crítica, el diseño de ambos protagonistas es muy simple, pero no por ello de baja calidad, todo lo contrario. Poseen unos atuendos vivos, con unas expresiones realistas y con unos movimientos que sorprenden.
· Y este cuento se ha acabado...
Son tantas cosas buenas y tantas cosas malas las que posee Ico que se podría llenar otra página con aquello que realmente lo hace inolvidable. Es uno de esos juegos que llega por la puerta de atrás, la abre y todo el mundo se sorprende con su aspecto. Luego va pasando el tiempo y sigue perdurando en las mentes de aquellos que en su día lo finalizaron. Y hablando de finalizar, hay que señalar que la duración de Ico está entre seis u ocho horas, no más, aunque es rejugable gracias a los extras que ofrece, como un modo cooperativo de dos jugadores. De todas formas, como se suele decir en estos casos: más vale un juego corto e intenso que largo y monótono.
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