Modos y niveles de juego
En el modo de juego principal, que como ya hemos dicho tiene dos maneras de ser jugado, en posicion vertical u horizontal, cuenta con tres niveles de dificultad. El nivel fácil (por así llamarlo, porque ya su dificultad ya es algo elevada) se caracteriza porque al destruir las naves enemigas, éstas no sueltan disparos. En el nivel normal (con una dificultad endiablada y desesperante en muchos casos) solamente las naves enemigas del mismo color que nosotros sueltan disparos. Así, si nuestra polaridad es blanca y destruimos naves azules, aparecen disparos azules que se son atraídos hacia nuestra nave y nos permite aumentar la barra de energía para el láser; se trata del nivel por defecto de la máquina arcade. Finalmente, en el nivel difícil (apto para gente muy atrevida y sabia en esto de los matamarcianos) al acabar con las naves enemigas siempre dejarán caer disparos, sean del color que sean, cosa que nos pone las cosas harto difícil para esquivar los disparos.
La dificultad es muy muy elevada en este juego, demasiada tal vez para el jugador medio, que debe conformarse de manera casi exclusiva con el modo fácil durante un largo período de tiempo, cosa que no agradará a todo el mundo (por lo menos sirve para paliar la escasa duración del juego, que al no añadir nada al arcade original se hace bastante corto). Para los más torpones existe el tutorial, pero vamos, que poco dura el propósito de usarlo pudiendo ensayar directamente en el juego en sí.
También se ha incluído un modo a dos jugadores. Entonces aparece para pilotar una segunda nave del poblado Kagari, una ex-enemiga de Shinra y de los Tengaku reconvertida a la causa tras ser cuidada en Ikaruga y ver las cosas desde otro punto de vista. Eso sí, si el nivel difícil era un reto, en este caso estamos ante un imposible y es que hay dos añadidos: las dos naves deben moverse constantemente para evitar los disparos y pueden chocar y destruirse entre ellas y por otro lado, los disparos que sueltan las naves destruídas por nuestro compañero pueden destruirnos a nosotros si son de color diferente a la polaridad que usemos en ese momento. Eso sí, no diremos a los chicos de Treasure que se equivocaron, mejor ponerlo que no poner nada.
De Ikaruga, al cielo
Pues no queda nada más por decir, Treasure ha hecho un trabajo excelente en todos los sentidos. Pocos títulos rebosan magia como hace este matamarcianos y encima pueden decir que exprimen el apartado gráfico de su plataforma tan bien. Lástima de la elevadísima dificultad y la poca duración del juego, porque el sistema de control basado en la bipolaridad y los chains es tan bueno que si no fuese por esos dos detalles no estaríamos ante una obra maestra, sino ante una opera magna.
Viciojuegos agradece a Hardcore Gamer el préstamo del juego para su análisis.