Análisis
La llamada del deber de Bond
¿Juego basado en película? ¿Con el motor del Call of Duty 4? ¿Mejorará a Goldeneye? La respuesta a continuación.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 31/10/2008 23:35
Heredado de su antecesor bélico, tendremos en el gatillo “LT” la posibilidad de apuntar, poniendo la mirilla del arma en un primer plano, mientras que el otro gatillo, “RT”, servirá para abrir fuego. Para agacharnos usaremos el “B” y saltaremos con el “Y”, pero en el momento que queramos saltar un obstáculo no podremos hacerlo de un brinco, sino que tendremos que buscar el sitio adecuado para que aparezca el icono en pantalla y pulsar el botón para que la acción se lleve a cabo. Esta mecánica entorpece un poco la acción, pero no resulta dramática ya que tenderemos a avanzar una vez limpiemos la zona de enemigos, por lo que podremos tomárnoslo con calma.
Algo similar ocurre al cubrirse, situado en el botón “A”, en pantalla y dependiendo de la zona en que estemos mirando aparecerá el mensaje de “cobertura” para escondernos o el de “correr hacia una cobertura” en el que tendremos que dejarlo pulsado para que nuestro protagonista corra buscando protección. Una vez escondidos, podremos asomarnos para disparar o hacerlo desde nuestro parapeto asomando lo mínimo del arma. La silueta de Bond de abajo a al izquierda de la pantalla indica nuestro nivel de vida, el cual se reestablece si pasamos suficiente tiempo protegidos de impactos.
El resto de controles son los típicos, dejando el “X” para las recargas, el “RB” para el lanzamiento de granadas, el “LB” para cambiar de arma y la cruceta para múltiples opciones como poner o quitar el silenciador. Mención aparte merece el combate cuerpo a cuerpo ya que, al acercarnos a un rival y presionar hacia dentro el stick derecho, Bond iniciará un golpe que debemos culminar con uno de los cuatro botones de colores que nos indiquen en pantalla. Estos QTE (Quick Time Events) resultan muy sencillitos, más adelante y contra algún enemigo de mayor entidad se desencadenará la pulsación de botones específicos que tan de moda está, pero sin llegar al grado de pesadez mostrada en títulos como El caso Bourne, en el que su implementación se mostraba pesada y constante.
Misiones y objetivos
El diseño de los quince niveles es muy lineal, llevándonos por casi todo el globo terráqueo pero por pasillos y estancias muy delimitadas. Podremos indagar en el entorno buscando los clásicos objetos escondidos que desbloquearán logros si los tenemos todos (en este caso son teléfonos móviles con información sobre la aventura). Las fases no son muy largas, por lo que si quieres amortizar tu inversión en el videojuego, la mejor opción es comenzarlo en los niveles más altos de dificultad (de cuatro posibles), porque como se nos dé medio bien podremos terminarlo el mismo día de su compra en el modo más fácil (y sin jugar mucho).
Alternaremos partes de acción con otras enfocadas a la infiltración… si queremos, ya que usar la discreción de un toro de lidia por las calles de Pamplona en julio sólo nos perjudicará en que aparezcan unos pocos esbirros más con los que acabar. Si nos decantamos por el sigilo, podremos acoplar un silenciador a las armas que llevemos, usar los socorridos golpes cuerpo a cuerpo, usar las cámaras de vigilancia para conocer la oposición hostil y desconectarlas posteriormente para que no registren nuestro avance.