Análisis
El idioma universal de los que tienen ritmo
Just Dance llega a una cuarta entrega sin perder ni un ápice de su seña de identidad
Por Benjamín Rosa Fernández
| Publicado el día 01/10/2012 18:01
Cuatro entregas tiene ya la serie Just Dance desde que empezó su andadura allá por 2009, una por año y poco antes de que empezara a hacer campaña televisiva y vender Wiis como churros (más recientemente Moves y Kinects). Está claro que Ubisoft no va a dejar fácilmente este monstruo de hacer dinero y ya en esta entrega nos encontramos un producto más ambicioso que el anterior.
Realmente no hace falta escribir mucho para definir Just Dance 4 puesto que ya lo hace su nombre: simplemente hay que bailar con el mando de Wii en la mano derecha o sin él si juegas con Kinect, al ritmo de la música tal y como lo muestra el bailarín de la pantalla como si de un espejo se tratase para que al final te digan tu puntuación.
Todas las canciones están desbloqueadas al principio como siempre, pero esta vez han hecho que cada una tenga una serie de desafíos específicos, como conseguir estrellas o superar ciertos pasos difíciles. Conforme demostremos nuestras dotes de baile desbloqueamos nuevas rutinas que nos incitan a seguir hasta conseguirlo todo, incluso con esos temas que no nos terminan de gustar. Es una novedad qe se esperaba desde hace tiempo y por fin ha llegado, y funciona a la hora de animarnos a bailar más de una vez las canciones, porque no era agradable bailarlas solamente para superar la puntuación de nuestros amigos.
Sin embargo, el tema de control sí que no se ha tocado en absoluto. Funciona bien, pero ya es sangrante ver en la versión de Wii que con solo mover la mano derecha podamos hacer creer al juego que bailamos. No es que haga que el juego deje de ser divertido al descubrir su truco, pero es que en esta entrega ya se espera que se haya tenido en cuenta, o que al menos sea compatible con Wii Motion Plus. Ubisoft, si nos lees, tenemos una sugerencia: un mando de Wii en cada mano en Just Dance 5 para que el juego no sea tan fácil una vez entiendes cómo funciona.
En Kinect la cosa ya es algo mucho más realista e inmersiva que con el mando de Wii, pero el enorme espacio que requiere es casi incompatible con el tamaño de las habitaciones y salones españoles. La detección de movimientos es muy fiable, aunque no tanta como en títulos más grades como Dance Central, pero poco tiene que envidiar al juego de Harmonix. Si descontamos el inconveniente del espacio, esta versión da una gran sensación de estar bailando de verdad.
Como novedad también se ha incluido un modo para los que vean estos juegos como una oportunidad de hacer ejercicio y adaptarla a nuestras necesidad. Al principio cuenta con unas pocas rutinas, pero conforme subimos nuestro nivel, conseguimos aún más pensadas para todo tipo de gente que quiere evitar ganar peso de una forma divertida y musical. Realmente se trata de una sesión de calentamiento, bailar unas canciones en un modo tranquilo o intenso para terminar en una serie de relajaciones. Un añadido interesante y que trata de evitar que el juego caiga en la tan temida monotonía.
Ya sabemos como son los gráficos, que para no variar siguen con su estilo rotoscópico con estética llena de color. Animaciones rotoscópicas muy luminosas y coloridas que si nos pusiésemos a jugar en una sala oscura con poca luz, la tele podría ser un buen sustituto de la bola de discoteca. Ya sabemos una de las máximas a la hora de hacer juegos: si funciona, no lo toques, y los coreógrafos de Just Dance funcionan, y hasta han mejorado bastante la interfaz a una más dinámica y acorde con el estilo festivo y despreocupado del juego.