Al tratarse más bien de una aplicación en lugar de un juego tradicional, no tiene mucho sentido hablar del apartado gráfico de este
Korg DS-10, si bien es cierto que podemos analizar su uso para ver que tal han trasladado la sensación de manipular un sintetizador analógico en una pantalla táctil. La interfaz es limpia, sobria y elegante, como un estilo claramente funcional y
vintage, orientada eficazmente al control táctil. En una de las pantallas, normalmente la superior, tendremos visible un sencillo esquema del sistema para orientarnos en su funcionamiento global. Este esquema podemos trasladarlo a la pantalla inferior, puesto que también sirve como conjunto de accesos directos a las distintas funciones. El apartado que elijamos aparecerá posteriormente en la pantalla inferior y el esquema volverá a la superior. También se han incluido unos cuantos accesos rápidos mediante el D-Pad y los botones de la consola que agilizan el manejo del producto. En general, este apartado esta muy bien resuelto y ayuda de sobremanera a aquellos que nunca han tocado un sintetizador.
En lo que respecta al apartado sonoro, evidentemente no podemos hablar de la calidad de las sintonías (esta vez, eso depende de ti), pero sí de la calidad del sonido. Los desarrolladores se han esforzado por alcanzar una calidad similar al viejo sinte y, aunque seguramente los oídos más experimentados sean capaces de notar los matices, los resultados finales son muy cercanos a la experiencia original. Recordemos que la consola se encarga de sintetizar todos los sonidos, no hay nada pregrabado, y habiéndola probado tanto en unos cascos de buena calidad como en un sistema de altavoces, sólo queda felicitar a AQ-Interactive por el buen trabajo realizado en este apartado, sin duda un aspecto vital del título. Por desgracia, esta buena calidad no se aprecia tan bien en los altavoces de la Nintendo DS (especialmente el modelo Lite), por lo que usarlo con unos buenos cascos es casi obligado.
La aplicación además permite enlazar hasta cuatro Nintendo DS con un solo cartucho, con lo que las sesiones de música entre amigos pueden alcanzar niveles casi de profesional (evidentemente, eso vuelve a depender de ti). Esos mismos amigos también agradecerán la posibilidad de enviar sesiones a otras consolas para que otros trasteen con tus canciones.
Visto lo visto,
Korg DS-10 parece una herramienta ideal para la composición musical, pero lo cierto es que los usuarios más avanzados en el tema echaran en falta la opción de exportar archivos MIDI al ordenador, algo que dotaría al programa de una versatilidad apabullante. Por otro lado, y puestos a pedir, hubiera sido un detalle que incluyesen algún sistema de codificación de voz aprovechando el micrófono de Nintendo DS, lo que hubiera aumentado considerablemente las posibilidades creativas.
De todas formas, las bondades de
Korg DS-10 superan ampliamente sus pequeños defectos y se convierte en, sin duda, la referencia de la composición musical consolera, tanto en Nintendo DS como en otros sistemas (obviando las aplicaciones de ordenador, por supuesto). Las posibilidades se apreciarán más en gente experimentada, especialmente el hecho de llevar todo un sintetizador metido en el bolsillo, pero los que estén iniciándose o quieran hacerlo disfrutarán igualmente del potencial de esta tarjeta y su tremenda capacidad para matar el tiempo. Quizá se dude, y con razón, de las posibilidades reales de este tipo de productos, pero baste decir que ya hay quien lanza
discos creados exclusivamente con el invento, amén de
algún que otro concierto en Japón. Eso y el montón de videos que se avecinan en Youtube deberían despejar cualquier duda sobre sus capacidades.