
|
Descripción del juego por niveles
A lo largo de los niveles de plataforma, podemos encontrarnos cámaras de la riqueza: habitaciones cerradas en las que hay varios tesoros, pero para abrir uno, se deben pagar 5 corazones. Además, en uno de ellos se halla el dios griego de la pobreza, y de abrirlo, perderíamos todos los tesoros...junto al dinero que costó abrirlos. Sin embargo, si somos avariciosos y tenemos suerte, podemos conseguir un gran tesoro, como un barril para llevar más pociones curativas (casi imprescindible contra el jefe final) o una tarjeta de crédito (VISA llega al cielo de los ángeles también, ¿qué os creíais?) con la que pagar objetos aun no teniendo el dinero. También podemos hallar tiendas, pruebas de combate o fuentes termales en las que curarnos completamente.
Las tiendas aparecerán con cierta regularidad a lo largo del juego, y las habrá de dos tipos: normales, y de mercado negro. En las normales podremos conseguir objetos a precio más barato, pero hay ciertos objetos especiales (como el ya citado barril) que sólo se pueden comprar en el mercado negro. Entre los útiles que podemos adquirir en las tiendas se encuentran: pociones, para llenar un poco nuestra vida en caso de morir por daños; copas de vino, para recargar inmediatamente la vida; plumas, para volar durante un corto espacio de tiempo, en caso de caer a un agujero; y mazas, un objeto exclusivo para mazmorras. Además, tendremos que recurrir al mercado negro para recuperar nuestros poderes especiales (como el fuego y el campo de fuerza) en caso de que ciertos enemigos detestables nos los roben en algunas fases del juego.
Las mazmorras son sin duda las áreas más duras del juego, ya que al no tener "agujeros" compensan con la brutalidad de sus monstruos. En estas fases -habrá tres en total- podremos cambiar de pantalla, tanto a derecha e izquierda como arriba y abajo, pudiendo volver atrás si lo deseamos, aunque no siempre, claro. Por ejemplo, si bajamos unas escaleras, puede que caigamos del techo en la siguiente pantalla, y nos toque dar un enorme rodeo. Para no perdernos (no del todo al menos) deberemos encontrar el mapa de la mazmorra, gradualmente mejor escondido según progresamos de la primera a la tercera mazmorra; pero eso no es todo: también deberemos hallar una tienda, y comprar el lápiz mágico (para marcar por donde hemos pasado) y la antorcha mágica (el GPS de los ángeles, que nos dice dónde estamos).
Además, mientras intentamos encontrar al jefe, deberemos ocuparnos de dos cosas más: los monstruos y los centuriones. Los monstruos de las mazmorras son fortísimos en comparación con los que hay en los niveles normales, ya que son más variados e imprevisibles. En unas pantallas aparecerán de la nada, moviéndose a gran velocidad, por lo que algún daño es inevitable. En otras veremos a las brujas, que lanzan proyectiles-berenjena (lo último en armas demoníacas) que de darnos nos maldicen, impidiéndonos atacar y obligándonos a buscar el hospital de la mazmorra, para quitarnos la maldición. Además, tendremos que pasar por todo esto sin la ayuda de nuestros objetos mágicos (arco mágico, fuego...) ya que en las mazmorras no funcionan.
Y mientras hacemos todo esto, podemos buscar las estatuas de centuriones petrificados. Los centuriones eran guerreros de Palutena, que Medusa petrificó. Si los golpeamos con una maza, los liberaremos, y acudirán a luchar cuando hallemos al jefe de la mazmorra. Cuando finalmente entremos en la habitación del jefe, se cerrará la puerta a nuestra espalda, y será un combate a muerte, al más puro estilo de los juegos de rol, resultando mucho más fácil si contamos con centuriones a nuestro lado, ya que atacan de tres en tres y poseen arcos mágicos (a ellos sí les funcionan)
|

|