Jugabilidad
La mayoría de videojuegos basados en producciones cinematográficas de estreno poseen una jugabilidad muy repetitiva y cansina, que además carece de todo tipo de originalidad. Suele ser un beat 'em up que no aporta nada al género y que en ocasiones resulta una broma de mal gusto. Pues bien, en King Kong el sistema de juego es todo un logro y uno de sus puntos fuertes. Manejamos a dos personajes a lo largo de la aventura. Uno de ellos será Jack Driscoll, el guionista de la película, que tiene que abrirse paso por la frondosa selva en busca de la actriz. Las fases protagonizadas por Jack (más o menos el 75%) consisten en un shooter en primera persona, y contaremos con un arsenal, más bien limitado, y la ayuda de nuestros compañeros para derrotar, o al menos sobrevivir, a las criaturas de Isla Calavera.
El otro personaje controlable es Kong, al cual manejaremos el 25% del juego. Nuestro objetivo consiste en acabar a mamporrazo limpio con todo ser viviente en la isla menos nuestra amada Ann, a la que tenemos que salvar en más de una ocasión de las garras de las feroces bestias de la isla. También se desarrollan fases en la gran ciudad de Nueva York, la última en concreto, y vivimos momentos tan memorables como la escena en la que el gigantesco gorila está en lo más alto del Empire State. Es una pena que manejemos a Kong una parte minoritaria del juego, ya que es bestial, a secas.
Antes de decir las características que diferencian a los dos protagonistas entre sí, vamos a entrar en la interfaz del apartado. A nivel jugable Peter Jackson's King Kong es una maravilla, incluso nos atrevemos a decir que la octava. Combina de forma magistral dos estilos de juego completamente diferentes entre ellos, el shooter y el Beat'em up. El modo historia, a decir verdad es el único que hay, para que negarlo, se divide en capítulos, nada más y nada menos que cuarenta. En ocasiones controlaremos a Jack y en otros momentos al simio. La mayoría de los niveles simplemente consisten en abrirse paso por la selva derrotando y huyendo de criaturas en el caso del guionista, o defendiendo a nuestra dama en apuros y pegando saltos en el de Kong. Quizás penséis que cuarenta episodios dan para mucho, pero la verdad es que cada uno tiene una duración media de entre diez y quince minutos, lo que reduce la longevidad del juego unas ocho horas, incluso menos para los más expertos. La dificultad está bien ajustada aunque a veces es algo irregular, debido a que en ocasiones es muy difícil, no hasta el punto de desesperar, y en otras extremadamente fácil. Los tiempos de carga son prácticamente imperceptibles, además de estar flanqueados por breves secuencias de vídeo. Luego el juego incluye extras de sobra que incitarán a los usuarios a volver a completarlo de nuevo. Por último, advertiros de que no hay ningún tipo de indicadores de datos que muestren información alguna en la pantalla, lo que hace este título más envolvente y le da una puesta en escena más peliculera (Peter Jackson hizo bastante hincapié en este aspecto). El número de balas restantes se comprueban con sólo apretar un botón y el sistema de la vida es algo más complicado. Cada vez que recibimos una cantidad determinada de daño la imagen empieza a ralentizarse, y hay un cambio en la iluminación adquiriendo tonos rojizos. Mientras Jack o Kong se encuentren en este estado de trance es mejor mantenerse alejado de la muchedumbre, ya que eso indica que nuestro viaje al otro barrio no es muy lejano. Los síntomas de este estado de pre-defunción desaparecen al cabo de un tiempo. Como aspectos positivos de Peter Jackson's King Kong destacar lo adictivo que es y prácticamente todo el conjunto de elementos menos la duración y la irregularidad de la curva de dificultad.
Ahora vamos a hablar sobre los niveles en los que nos metemos en la piel del guionista. Nada más empezar el juego nos encontramos en un bote de salvamento rumbo a tierra firme junto con un grupo de hombres. Al llegar a la orilla somos atacados por criaturas hambrientas. Tan pronto como tomemos el control habrá un pequeño tutorial que nos explicará los controles. Hacerse con el control de Driscoll no supone un reto (tampoco con el de Kong), ya que el número de movimientos es más bien reducido y los mismos son fáciles de ejecutar. Algo que le quita gran parte del atractivo a este tipo de niveles es lo pequeño que es el arsenal. Simplemente tenemos una pistola, una escopeta, un rifle con mira telescópica y una Thomson, además de poder utilizar lanzas y huesos. Teniendo en cuenta que en el género la cantidad de armas suele ser considerable puede que este título deje un poco decepcionados a los fans de los shooters. Hay bastantes enemigos, desde insectos y toda clase de bichejos hasta dinosaurios como velociraptors, brontosaurios o T-Rex. No podemos acabar con todos ellos, por lo que en ocasiones queda tirar de palancas para abrir puertas, poder interactuar con el resto del equipo o simplemente ponerse a disparar a lo braco a la vez que disfrutamos de un entorno solemne. Algo que le daría más variedad al desarrollo sería algún factor extra como por ejemplo la búsqueda de reliquias o la resolución de puzzles, vamos, siguiendo esa tónica de juego. En cualquier caso estos niveles son muy divertidos.
Como decíamos antes, hay momentos en los que controlemos a Kong. Estos niveles tienen una metodología de lo más simple, matar, matar y saltar. Los momentos en los que toma protagonismo el gorila son menos variados que los Driscoll y menos originales, pero posiblemente más divertidos. A pesar de haber visto este clásico sistema de juego beat 'em up combinado con plataformas un millón de veces, King Kong tiene un toque que lo hace especialmente atractivo y entretenido. Posiblemente sea sentir todo el poder del gigantesco simio o la originalidad con la que están planteadas sus apariciones. Lo más representativo de la mayoría de las fases de Kong es que deberemos encargarnos de que la princesita con la que se ha encariñado nuestro peludo amigo, Ann, se encuentre en perfecto estado. Protegerla de tanto bicharraco famélico no es tarea fácil, por lo que un control sencillo, pero poco variado, nos permite ejecutar movimientos como puñetazos o saltos. Su manejo no tiene demasiada miga, con X pegamos puñetazos y patadas a nuestros enemigos, con círculo los agarramos, pulsando triángulo activamos el modo furia, después de que Kong se aporree el pecho de forma repetida y suelte un estrepitoso rugido. Un cambio en la gama de colores nos indica que estamos en el modo furia y que nuestro poder se ha (combos y demás para dotar de más variedad al desarrollo). Al final de cada capítulo completado con Kong obtendremos una puntuación que nos sirve a la hora de desbloquear extras, en función del número de enemigos derrotados, tiempo e índice de aciertos. A diferencia de Jack, con el simio somos capaces de derrotar a grandes depredadores y presenciamos momentos antológicos como el enfrentamiento con los tres T-Rex.
En fin, que este título tiene diversión que ofrecernos por un tubo. Su originalidad y lo llevadero que resulta el desarrollo, a pesar de ser un poco lineal, demuestran que Ubisoft ha sabido captar muy bien los intereses del usuario y esta secuela derrota inapelablemente a los demás videojuegos que toman la licencia de una película de estreno, refiriéndonos a aspectos jugables. Así que Ubi ha demostrado a las demás compañías que han de tomar ejemplo.
Las fases del gorila son Konjonudas.
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¡Manos arriba! Ay Dios si tiene cien.
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El arsenal es muy reducido. Sólo cuatro armas.
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