La música ha sido compuesta por Chance Thomas, otro habitual en Ubi, y el resulta difícilmente podría ser mejor, con melodías de corte clásico que encajan perfectamente según se desarrolla la acción, y que se nos quedarán grabadas a fuego, no hay más que escuchar la evocadora melodía de la pantalla de inicio. Los efectos sonoros redondean el sobresaliente conjunto, llenando los escasos momentos en los que no oiremos otra cosa y poniéndonos en alerta sobre que criaturas acechan tras la siguiente esquina.
Las mejores ideas son las más simples
Durante el juego manejaremos a dos protagonistas bien diferenciados: Jack y Kong. Las misiones en las que controlemos al guionista, mucho más numerosas, están planteadas como un juego de acción en primera persona, mientras que los niveles de Kong los veremos en tercera persona. Si algo tienen en común ambos es la ausencia de todo tipo de indicadores en pantalla, de manera que la inmersión en el juego es máxima, aspecto en el que Peter Jackson insistió mucho al equipo de Ancel. Al no haber indicador de vida se ha decidido seguir un camino similar al que ya hemos visto en otros juegos como Call of Duty 2: cuando recibamos cierta cantidad de daño (si manejamos a Jack son un solo ataque basta) la acción se ralentizará, sonará una melodía bastante dramática y la imagen se tornará roja durante unos instantes. Si recibimos daño en esos momentos moriremos, si conseguimos aguantar volveremos a estar como nuevos.
Con Jack viviremos en constante tensión. En Isla Calavera todo es superlativo: enrmes miriápodos, murciélagos, cangrejos, arañas o dinosaurios nos confundirán a menudo con su cena y nos harán sufrir, y disfrutar, constantemente. Para combatirlos dispondremos de cuatro armas de fuego (pistola, escopeta, fusil de precisión y una ametralladora Thompson) de las que sólo podremos llevar una a la vez, aunque en pocas ocasiones tendremos que elegir entre ellas ya que la escasez es la nota dominante. No hay mirilla para apuntar y la munición nos la dirá Jack si pulsamos una tecla determinada, pero si esto no es de nuestro agrado podemos activar ambos indicadores, aunque le quita gran parte del encanto. También podremos usar lanzas o puntiagudos huesos, que sacaremos de esqueletos de infortunados animales, siendo las lanzas más potentes y el suministro de huesos ilimitado. Si hay un fuego cerca, podremos prender la punta de ambos para poder quemar la vegetación autóctona o hacer que causen mayor cantidad de daño. Para poder disparar cualquiera de las armas hay que mantener pulsada la tecla espacio, lo que puede parecer un tanto engorroso, pero pronto nos acostumbraremos a ello, y tampoco hay grandes tiroteos como en otros FPS más típicos. Si nos vemos desarmados o sin munición siempre le podremos pedir prestada su arma a alguno de nuestros compañeros de viaje (Ann. Denham, Hayes o Jimmy).
El desarrollo es bastante lineal y sencillo, con niveles muy cortos que son básicamente pasillos en los que habrá que avanzar haciendo frente a los enemigos, salvando a nuestros compañeros y resolviendo puzzles simples. Estos consisten en la búsqueda y uso del fuego para quemar la vegetación que nos impedirá el paso y en la búsqueda de palancas que habrá que encajar en rústicos mecanismos para abrir puertas. También podremos sacar provecho de la cadena alimentaria para distraer a las criaturas más grandes y pasar rápidamente de un refugio a otro, pero no hay más, ni saltos, ni interacción con el escenario, ni laberintos, todo está hecho para que se pueda disfrutar del juego de manera directa y sencilla. Cada nivel ha sido concebido como una escena independiente, de manera que cada uno tiene personalidad propia para no caer en la monotonía. Hay momentos realmente memorables: todas y cada una de las entradas del Tiranosaurio (llamado V-rex), el descenso en barcas con dos V-rex al acecho, los enfrentamientos con el murciélago gigante, el ascenso a la guarida de Kong, la búsqueda de fuego entre las piernas de los brontosaurios o la huida con Ann hacia la costa. No hay en general altibajos, sobre todo desde que aparece Kong, y la tensión y emoción son constantes.