Análisis
La octava maravilla de Ancel
El creador de Beyond Good and Evil nos trae una de las mejores adaptaciones del cine a los videojuegos con el aliciente de manejar a un simpático gorila de ocho metros.
Por Uninvited_guest
| Publicado el día 14/12/2005 21:05
En los niveles de Kong se acaban las preocupaciones por nuestra integridad física, ya que un gorila de ocho metros tiene muy pocos enemigos que puedan hacerle frente, siendo nuestra mayor preocupación salvar a nuestra amada Ann de las fauces de los enemigos (en Isla Calavera todos parecen estar muertos de hambre). Nuestra arma será la increíble fuerza del cuerpo de Kong, que podrá asestar mortíferos golpes, coger a los enemigos para lanzarlos o morderlos, esquivar o rechazar sus golpes y noquearlos. Además puede entrar en un modo llamado furia, momento en el cual la pantalla adquirirá una tonalidad amarillenta y los golpes de Kong serán mucho más potentes, además de ser más difícil herirlo. También podemos agarrar árboles, milpiés y coches (sólo en Nueva York) para usarlos como armas y aumentar el daño que hacemos. La mayoría de enemigos caen con un solo golpe, pero los más grandes, como el V-Rex, requerirán de una sangrienta lucha hasta caer, momento en el cual tendremos que agarrarles y hacer uno de los dos movimientos finales posibles (desencajar mandíbula o lanzamiento mortal).
Además de luchar, Kong tendrá que usar sus dotes gimnásticas para balancearse de rama en rama y trepar por escarpadas paredes mientras va quitando obstáculos de en medio y abriendo puertas de un modo bastante menos sofisticado que Jack. Esta mezcla de acción y plataformas funciona bien, pero tiene algunas pegas. La principal es la cámara, que nos enfoca en diversos ángulos automáticos que muchas veces estorban y no nos dejan ver bien donde estamos golpeando. La parte de plataformas es demasiado simple, ya que es imposible fallar un salto y sólo nos caeremos en el extraño caso en que un enemigo nos dañe, por lo que son momentos en los que hay poco más que hacer que avanzar y pulsar salto en el instante adecuado. Gracias a Ann al menos hay un poco más de variedad, ya que, además de protegerla, tendremos que ir dejándola en lugares determinados para que nos ayude quemando vegetación. Al igual que en los niveles de Jack, los mejores momentos vienen con los enfrentamientos contra el V-Rex (hasta tres simultáneos) con Ann por medio, aunque también hay que destacar los escasos momentos que pasaremos sembrando el caos en Nueva York y escalando el Empire State.
Tras unas siete horas de juego veremos el final, momento en el cual la vida útil del juego casi habrá acabado. Los extras (galerías de imágenes, videos o un par de filtros gráficos) se consiguen completando porcentajes de juego y obteniendo códigos en la página web oficial. Una vez alcanzado el 100%, podemos volver a jugar cualquiera de los niveles, pero al acabarlos obtendremos una puntuación en base al tiempo, a los enemigos abatidos, a las heridas recibidas y a los ataques realizados, que también servirá para desbloquear extras y para posicionarnos en el ranking web. El último extra es el más jugoso, ya que es la fase final bastante cambiada y con un final alternativo, pero aún así resulta un juego demasiado corto.
Los nativos no son nada hospitalarios
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La persecución en el río de los dos V-Rex es memorable.
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La pantalla se tiñe de rojo, la vida de Kong peligra.
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