Análisis
De Erasmus por el Reino Mágico
Tras una intensa polémica, llega uno de los juegos más esperados de todo el catálogo de Nintendo 3DS.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 24/08/2012 09:53
Como epicentro de una de las más grandes polémicas del año (dentro de este mundillo, se entiende) la nueva entrega de Kingdom Hearts ha llegado para reforzar el catálogo de Nintendo 3DS durante la temporada veraniega. Lo hecho, hecho está y a todos nos hubiese gustado que este título hubiese llegado perfectamente localizado a nuestro idioma. En esta ocasión no ha podido ser y ahora toca medirlo según sus valores como juego, como nueva entrega de una serie que despierta la expectación entre multitud de seguidores. Seguro que la mayoría de usuarios clama con el puño en alto contra las desarrolladoras y distribuidoras, pero el resultado final es el que es: italianos y españoles nos quedamos con dos palmos de narices por la baja estimación de ventas que ha planificado Square Enix para estos dos países. De lo que estamos seguros es que ni Nintendo Ibérica (primera distribuidora del juego en nuestro país) ni Koch Media (la que finalmente ha tenido que ponerlo a la venta) han tenido culpa ya que ellos eran los primeros que querían que Kingdom Hearts 3D llegase completamente localizado al castellano. De eso no hay ninguna duda. Como tampoco la hay de que estamos ante un juego muy interesante al que hay que valorar con total imparcialidad a pesar de los hechos acaecidos. Empezamos.
Retorno sin zarandajas
Alguno de los grandes problemas de las últimas entregas de la serie han sido enrevesar la historia hasta límites insospechados y colocar a protagonistas diferentes con cada nuevo juego. Todo esto se ha debido a que los últimos títulos en aparecer a la venta han sido desarrollados para consolas portátiles y en ningún caso hemos estado ante una verdadera tercera parte que progresase la trama hacia adelante. O hemos conocido a personajes anteriores a los primeros juegos o hechos paralelos que aportaban profundidad a este complejo universo de mundos, pero todo eso ha pasado a mejor vida. Aunque estemos ante una entrega portátil, la vuelta de Sora y Riku como protagonistas es todo un aliciente y más cuando se constata que la historia progresa sin dar vueltas sobre sí misma. A lo mejor no como para ponerle un canónico "3" al título (el que figura es por la acumlación de la letra "D" y para hacer el "juego" de palabras con el nombre de la consola) pero sí como aperitivo de lo que nos depará el futuro de la serie.
Esta historia girará alrededor del examen que deben pasar los dos protagonistas para alcanzar la marca de "maestros". Como un terrible peligro les aguarda, Yen Sid (el serio mago que pone a cargar cubos de agua a Mickey en El aprendiz de brujo) les apremia para que se pongan manos a la obra por la posible vuelta de la entidad Xehanort. Ahora ambos estudiantes deberán entrar en el "Mundo del Sueño" para despertar a los siete reinos que permanecen aletargados, pero no todo será tan sencillo como puede parecer a simple vista, porque hay fuerzas desconocidas que pretenden impedir que esa empresa se lleve a buen puerto. De nuevo el amor, los celos, la amistad y los pelos de punta de colores se alternarán con las conspiraciones, las organizaciones secretas, las hebillas, las cremalleras y más pelos de punta que tanto le gustan a Tetsuya Nomura, el productor y diseñador del juego.
Como se puede apreciar por las imágenes que acompañan a este texto, estamos ante uno de los juegos que mejor aprovecha el potencial de la consola, que rivaliza con las versiones de sobremesa y que gana a todas los títulos de la serie desarrollados en las portátiles. El modelado de cada uno de los personajes, sobre todo los de Disney, es un espectáculo que gana muchos enteros en las numerosas secuencias que nos cuentan la trama. El colorido y la suavidad se mantienen constantes durante toda la aventura y solo podemos criticar la reiteración de enemigo clónicos y alguna otra estancia que debería estar algo más amueblada.