Análisis
Realmente de paseo por Dream Land
Hal. Lab le saca todos los colores a Nintendo DS con Kirby: El Pincel de Poder, nueva entrega del segundón rosado de Nintendo que llega a DS con la clara promesa de revolucionar el género. ¿Acertará?
Por Pablo González Taboada
| Publicado el día 05/12/2005 00:39
Uno de los aspectos menos cuidados de Kirby DS es el apartado de enemigos finales, ya que salvando el último jefe, por supuesto la bruja, el resto no existen en esencia. Es decir, que no tendremos que aniquilar a ningún enorme monstruo para pasar a la siguiente zona, sino que la mecánica aquí será superar un minijuego de entre tres totales. Hay algunas zonas que bien recuerdan a jefes de final de fases, como acabar con un número concreto de enemigos en equis tiempo, lo que tendrá como premio algún aumentador de salud o una vida.
Lo que hay que alabar ante todo es el sobresaliente diseño de los niveles, que gracias a la nueva dimensión que presentan son más variados, difíciles y agradables, ya no todo será ir hacia adelante, sino que podemos volver atrás para conseguir cualquier cosa que nos apetezca, explorarlos al máximo, algo para lo que sirve -y mucho- el mapa del escenario que tenemos en la pantalla superior, mostrando en todo momento donde estamos, y las puertas de fin de nivel.
Ya pasando a valorar el valor rejugable del título, cabe comentar que si bien las dos entregas previas para Game Boy Advance eran cortas, quizá demasiado, Kirby DS nos va a durar muchos, muchos días. Su modo historia se puede completar en poco más de dos tardes, unas seis o siete horas totales, en las que visitaremos ocho mundos compuestos por tres escenarios cada uno, a excepción del último, donde nos cruzaremos con la bruja. Esto sumaría 22 fases, no muy complicadas ciertamente, pero sí con bastantes secretos para garantizar el volver a jugarlas.
Tras superar cada mundo los tres niveles que lo forman pasarán a estar disponibles en un nuevo modo, Retos Iris, donde podremos pasárnoslo de nuevo en dos modalidades, Reto Reloj o Reto Tintero. El primero será un contrarreloj, a ver cuanto invertimos en superar el nivel, según tardemos más o menos podremos obtener una, dos o tres medallas, que podrán ser canjeadas posteriormente en otro lugar. Reto Tintero es un modo donde se nos premia por gastar el menor número de tinta posible, por ejemplo usar el turbo de Kirby aumenta el medidor, pero trazar un camino lo hace descender. De nuevo tenemos las tres monedas disponibles con un buen número ahorrado.
Otro modo de juego, esta vez desbloqueable, sería Minijuegos. Aquí podremos revivir las tres batallas contra jefes clásicos de la saga que aparecerán al superar el nivel tres de cada mundo. Cada uno de ellos es jugable en tres niveles de dificultad. El primero nos reta a hacer subir a Kirby por una especie de camino mediante camas elásticas que nosotros vamos dibujando, debemos hacerlo ascender con la finalidad de derrotar a un jefe al que hemos de dañar en el ojo, acabando antes con una especie de algodón que lo recubre. El segundo minijuego nos propone una carrera contra el Rey Dedede, podemos recoger turbos del escenario, y tenemos que tirar del carretillo donde vamos subidos para llegar antes que él a la meta. Finalmente tendríamos un tercero, a juicio personal el mejor, donde se nos dan una serie de puntos y tendremos que dibujar cosas sin levantar el lápiz de la pantalla. Este es frenético, dado que nos persiguen enemigos que nos restarán una vida si somos alcanzados.
El factor rejugable del juego es altísimo, como decíamos previamente superar el modo historia supondrá desbloquear únicamente un 12% del desarrollo, más o menos. El resto de posibilidades se confinarán en Retos Iris, Minijuegos, y en el modo Zona Canje, donde podremos comprar con monedas extras como una máquina de música, nuevos tipos de tinta, etcétera. Además, como plus, aunque no variarán la historia podremos controlar hasta cinco personajes distintos contando a Kirby. Como habéis podido intuir al no comentarlo, Kirby: El Pincel de Poder carece de modo multijugador, algo que no alcanzamos a entender dados los tres minijuegos y que las dos entregas previas para GBA disponían de él, muy divertido por cierto. Sea como fuere, siendo totalmente sinceros, tampoco le hace demasiada falta.