Los controles básicos de este L.A. Rush no son muy diferentes de los de cualquier otro juego de conducción. Tanto los gatillos como el stick analógico derecho pueden ser utilizados, indistintamente, para acelerar o frenar. Por otra parte el resto de botones del pad están asignados a funciones tan variadas como el uso de la nitro A, cambio del juego de cámaras Y, o vista trasera X. Quizás, el más útil de todos ellos, y por ende uno de los más importantes del juego, sea el botón Back, con el que se tendrá acceso al GPS del coche y se podrá no sólo conocer la ubicación de los talleres de reparación, los desafíos y las carreras en el distribuidas, sino también marcar el próximo destino y con ello "obligar" a aparecer a la flecha de ayuda en pantalla durante la carrera para que indique el camino idoneo a tomar para llegar hasta él. Esta flecha recuerda y mucho a los juegos de la saga Crazy Taxi, y es utilizado como medio más o menos eficaz de orientar al jugador y ayudarle a desplazarse por el inmenso mapeado que compone la ciudad, en este caso Los Angeles. De todas formas, y sin menoscabo de lo anterior, el juego ofrece otras ayudas en pantalla en forma de breves consejos que aparecen momentáneamente en la pantalla de carga, antes de iniciar una carrera o evento.
El juego cuenta con un total de cuatro cámaras entre objetivas y subjetivas, desde la vista en primera persona -aunque no exactamente dentro del interior de la cabina sino más bien a partir de parabrisas- hasta la de tercera persona desde la parte trasera del vehículo con diferentes tipos de zoom y altura.
A pesar de su componente aventurero en forma de modo historia, el juego pertenece al género de la conducción desarrollándose íntegramente dentro del vehículo y dejando la presencia de Trikz fuera de él como testimonial para ciertas escenas o los tradicionales cambios de automóvil una vez dentro del garaje de la mansión.
L.A. Rush no es un juego realmente complicado, al menos no durante las primeras fases en las que cualquier conductor medianamente habilidoso podrá apañárselas para ganar y salir adelante. Precisamente este hecho hará que la longevidad del mismo aumente o se resienta en función de la posibilidad de que a un jugador se le atragante alguna prueba o no. Aunque tomando el término medio y sumándole la doble posibilidad de partidas multijugador, el juego está cubierto en este aspecto.
Tres serán los modos de juego. Para empezar está la descafeinada Carrera Rápida, en la que podrán ser utilizados todos y cada uno de los vehículos desbloqueados en el modo principal que tomarán parte en una serie de carreras seleccionables. Este modo permite jugar hasta un máximo de cuatro jugadores con la tradicional pantalla dividida. Por otra parte está el modo online a través del servicio Xbox Live que aumentará el rendimiento del juego aunque sin llegar a la explotación tan lograda por otros títulos del género como Poject Gotham y Forza Motosport.
Por último está el modo historia, la estrella del juego al fin y al cabo, compuesta por innumerables carreras, pruebas y desafíos que se celebrarán en cualquiera de los puntos marcados en el mapa en los diferentes distritos que se comentaron anteriormente. En este modo la libertad para avanzar será total, si bien habrá algunos pasos clave que obligarán al jugador a terminar por adoptar cierto tipo de conductas como participar en las competiciones para obtener más dinero o nuevos coches, a la vez que se promociona en el modo historia. Conforme se vayan ganando carreras, más y más eventos estarán desbloqueados permitiendo al jugador cambiar de un distrito a otro para participar en las pruebas que decida. Estas pruebas no siempre serán con el objetivo de ser el primero y obtener dinero sino también de salir airoso de una persecución por parte de los lacayos de Lidell Rey llegando al garaje en un tiempo marcado de antemano mientras coches y coches intentan detenernos o sacarnos de la carretera. Esta parte es quizás de las más divertidas del juego y está tomada directamente de su desarrollo, donde Trikz puede verse acuciado por las fuerzas del orden si en vez de respetar las normas de tráfico se dedica a golpear coches a diestro y siniestro o causar accidentes por doquier elevando de esta forma el contador en forma de estrellas que mide la posibilidad de ser detectado por la policía. Con todo y con eso el juego puede hacerse relativamente monótono pues las carreras apenas incluirán alicientes más allá de seguir progresando en el juego o conseguir un nuevo modelo de coche.
Para cocluir el presente análisis podría decirse que queda un regusto amargo de ver que las buenas ideas de Midway, realativas al modo principal del juego, no han sido acompañadas ni por el apartado gráfico ni por el jugable, siendo este último el que menos conseguido está ya que su control no puede tomarse ni como el de un simulador puro y duro, ni como el de un arcade en toda regla, quedando en tierra de nadie. Como puntos a favor, el título de Midway cuenta con una banda sonora muy completa y con una libertad de movimientos difícil de ver entre aquellos juegos que pertenezcan al género de la conducción aunque a la postre el jugador siempre termine haciendo lo mismo: conducir.