
|
Pasamos a analizar la jugabilidad. Éste es otro punto fuertemente criticado por muchos usuarios, porque aunque el control del dragón con el sensor de movimientos del Sixaxis está muy bien implementado llega un punto en que puede llegar a cansar o incluso a frustrar. Y es aquí donde encontramos el problema, ya que no se puede desactivar este tipo de control. No podemos controlar el dragón con el stick analógico (excepto cuando bajamos a tierra), y es algo se echa mucho en falta. El control del dragón en general no es muy complicado, aunque haya que ajustarse un poco al buen hacer del Sixaxis, habiendo movimientos como la media vuelta o el impulso hacia delante que más de una vez no saldrán a la primera.
Por lo demás, la jugabilidad se reduce a derribar objetivos con ráfagas de bolas de fuego que activaremos con el botón cuadrado, siguiendo la ya clásica (y en muchas ocasiones un poco desorientativa) flecha que nos indica dónde está nuestro objetivo. Tenemos a disposición nuestra un botón para fijar los objetivos que viene muy bien, otro para enzarzarnos en peleas cuerpo a cuerpo con otros dragones (donde tendremos que realizar diversas acciones con el Sixaxis para ganar la pelea) y un comando para aterrizar en tierra firme. Una vez hayamos aterrizado en el suelo, el dragón pasa a controlarse con el stick izquierdo, mientras que con el derecho controlamos la cámara. Básicamente podemos realizar dos acciones en tierra firme; disparar o quemar todo a nuestro paso cual lanzallamas se tratase, o destrozar a nuestro contrincantes a zarpazos y mordiscos.
Un pequeño truco o apaño, como prefiráis, es que existe la posibilidad de conectar un Dual Shock 2 a PS3 y jugar con el stick analógico, por lo que el control cambia de forma radical, prescindiendo del sensor de movimiento del Sixaxis y a la vez del tan controvertido control. Obviamente, el juego no ha sido desarrollado para adaptarse a dicho mando, y eso se nota, aunque sigue siendo una buena alternativa.
El apartado sonoro es el que menos críticas puede llevarse. Lair cuenta con un elenco de melodías que rayan a un altísimo nivel de calidad; épicas, desgarradoras, melancólicas y a veces oscuras, al más puro estilo de El Señor de los Anillos, que te pondrán en más de una ocasión la piel de gallina. El gurú de esta espectacular producción sonora es ni más ni menos que el afamado John Debney, famoso entre otras, por la actual superproducción protagonizada por el capitán Jack Sparrow, Piratas del Caribe.
Siguiendo con este apartado, le toca el turno a las voces. El juego viene doblado al castellano, y hay que decir que sin ser una obra maestra, el título goza de un doblaje más que decente que no dejará insatisfecho a nadie, reconociendo en más de una ocasión las voces de algunos de los dobladores mas famosos de las series de televisión españolas. Los efectos de sonido están bien conseguidos; explosiones, rugidos, cruces de espadas, todo logrado a un buen nivel.
Como conclusión, no se puede decir para nada que Lair sea un mal juego o del motón, ya que posee detalles que lo sitúan por encima de este estamento, pero sí que es verdad que había muchas expectativas puestas en él, pero que han terminado actuando en su contra. No ha sabido cumplir lo que prometía y se ha quedado a medio camino entre uno más en la estantería y una obra maestra. Sin embargo, Factor 5 ha realizado un juego que puede llegar a enganchar a más de uno, ya sea por sus múltiples detalles visuales, por su bestial banda sonora o por su acertada temática centrada en un mundo donde existen los dragones.
Deberemos esperar al próximo proyecto de Factor 5, una compañía que ha demostrado sobradamente su saber hacer en numerosos títulos y que por unas razones u otras, no ha podido alcanzar lo que pretendía conseguir con Lair.
PÁSALO >>
Compartir
|

|