Análisis
Aquí huele a muerto
El shooter más frenético del mercado va de zombis y lo trae Valve con un multijugador impecable.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 28/11/2008 08:03
El director
Tras la cámara nos encontramos al “director”. Y aunque suene obvio, no lo es tanto en el mundo de los videojuegos, ya que ése es el nombre que le han puesto a la inteligencia artificial que gobierna todo el desarrollo. Su labor consiste en que las partidas sean lo más diferentes posibles y para ello alternará y recolocará cada uno de los objetos de manera distinta para que no nos confiemos a la hora de encontrar el botiquín que tanto necesitábamos en el mismo armario. Hará lo mismo con los enemigos, variando la posición de los enemigos más fuertes como los Tank o las Witch y alternando momentos de paz con manadas de infectados que aparecerán saltando sobre una pared o saliendo del callejón que creíamos vacío.
Para moverlo todo se ha vuelto a contar con el perenne motor gráfico source que tan buenos momentos nos ha hecho pasar. El problema viene al enfrentar el apartado gráfico de este juego con el de otros títulos con el que comparte estantería en las tiendas. Frente a los grandes pierde en la calidad de las texturas y en la carga de polígonos de escenarios y personajes, pero lo compensa al mantener la tasa de animaciones muy alta incluso cuando aparecen en pantalla decenas de rabiosas criaturas deseosas de acabar con nosotros. Se trata de un juego muy rápido, detalle que al principio nos sorprenderá acostumbrados a juegos de terror de mecánica más reposada, pero en seguida comprobaremos que la suavidad y la velocidad con la que nos movemos era indispensable para poder hacer frente con garantías los retos que el juego nos propone.
Los actores
En las partidas podremos escoger entre los cuatro protagonistas que encarnan varios clichés de las películas de terror. Empecemos describiendo a Zoey, una estudiante fascinada por las películas de terror y de la que han basado su diseño en Alésia Glidewell (si queréis escuchar su voz, elegid el doblaje en inglés) que ya sirvió para definir a la protagonista de Portal más conocida como Chell, tanto física como sonoramente. Francis es el típico motero tatuado malhablado que lleva una recortada en su Harley-Davinson, encarna el chico malo del grupo y hemos visto personajes similares en los bares de carretera norteamericanos. Louis es un analista de sistemas que interpreta el papel de “persona equivocada en el momento inoportuno” con las mangas de su camisa remangadas y su corbata aflojada por el estrés (de matar zombis, claro). Por último tenemos a Bill, un veterano de Vietnam con la formación de un boina verde que no para de soltar frases militares durante los enfrentamientos, ya que por fin tiene otra guerra en la que combatir (todo un personaje). Escoger a quien queramos encarnar es una cuestión más estética que jugable porque principalmente no hay diferencias entre unos y otros.
Pasemos ahora a los infectados. Tenemos dos grupos, los que el jugador puede encarnar en el modo Enfrentamiento y los que no. Aparecerán en el modo “Campaña” pero no podremos escogerlos, son:
•La Horda, manadas de gente normal infectada con “algo”, son la carne de cañón del juego y parece que están recién salidos de películas como 28 Días después. Este ejército corre a toda velocidad y son muy sensibles al ruido y al movimiento. Olvida los movimientos torpes y lentos de videojuegos como Resident Evil, estos seres tienen la rapidez de un corredor jamaicano y la voracidad de un concursante de Supervivientes. Tendremos avisos de sus masivos ataques si activamos alguna alarma (de coche por ejemplo), al ser rociados por la bilis de un Boomer o en ciertos momentos predefinidos que el juego llama “eventos culminantes”.