Análisis
Eterna dicotomía
El Summer of Arcade comienza de la mejor manera posible. Un título del que se hablará durante mucho tiempo.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 26/07/2010 08:39
La destreza del jugador con el controlador no es tan decisiva como en otros juegos, pero sí que se requiere de un mínimo de dominio para saltar en el último resquicio de un saliente o al pulsar el botón para agarrarse a la cuerda que ondea en el aire. Eso sí, no es tan rebuscado y meticuloso como otros brillantes ejemplos del género. La solución siempre está delante de nuestras narices. A la vista de todo el mundo. Todo funciona como debería funcionar y las leyes de la física se convierten una vez más en parte del guión. Fuerza, inercia y rozamiento se confabulan con el sentido común para mostrar el camino. La trampa de ocultar cosas en la oscuridad se perdona y en ciertos momentos se aplaude porque casi siempre resulta lógico en la conclusión de cada situación.
Así, el juego progresa y lleva de la mano al jugador como un niño al que le han quitado las ruedecillas de su triciclo para que aprenda y se tambalea de un lado a otro. Poco a poco, se abandona la confianza inicial y se comienza a dudar de todo. Pero siempre llega el golpe. De nuevo el juego sale victorioso porque por mucho que nos propongamos adelantarnos a sus movimientos, siempre tiene una carta escondida en la manga para sorprendernos.
Negro sobre blanco
Poco hay que decir sobre el apartado técnico que no se haya comentado ya. Un juego en dos dimensiones en el que, a pesar de la simpleza inicial que destila, se encuentra un trabajo de artesanía en el que se notan las horas de trabajo. Las físicas aportan lógica a un mundo de fantasía que bebe de diversas fuentes para mostrarse único al jugador. Las animaciones cumplen con holgura mientras que el sonido tiene el protagonismo que debe en cada momento y que termina por aliarse con los puzles para que el jugador preste todos sus sentidos en su resolución. Un universo monocromo en el que el diseño lo es todo. De nuevo volverán los mismos de siempre para decir si los videojuegos son arte o no. La diferencia es que a la ristra de títulos que blanden para convencer al personal, incluirán este juego.
Conclusiones
Blanco y negro. Vida y muerte. Ensayo y error. Cada paso es jugar a la ruleta del destino. Siempre dos opciones, dos posibilidades, una dicotomía de valores que se entremezclan y terminan por confundir y a la vez enganchar al jugador. Los menos pacientes tirarán de guías y de videos de esos en los que otra persona se vanagloria de haber terminado el juego antes. Gran error. Limbo dura lo que nosotros queramos. Si somos hábiles de mente y entre nuestros dones se encuentra la clarividencia, apenas durará varias horas. Fusilarlo con una solución por delante es romper el vínculo que el juego crea. La satisfacción de solventar la adversidad por uno mismo después de múltiples intentos y fracasos.
Con todo, Limbo es un juego que no contentará a todo el mundo. Los que prefieran amortizar su inversión con horas y horas de juego no saldrán satisfechos. Cada uno tiene su propio baremo, pero el tiempo (variable según la perspicacia de cada uno) que se tarda en completar esta travesía bien vale esos 15 euros. No sólo se paga por un producto de excelente calidad, también nos aseguramos que este modesto estudio de desarrollo canadiense tenga su esfuerzo recompensado, que pueda afrontar futuros proyectos y que la originalidad y el buen gusto se conviertan en la senda que debe seguir por el resto de la industria. Limbo se une a Braid y Portal: Still Alive para formar un triunvirato de títulos que deben ser jugados por cualquier aficionado a este mundillo. No es una casualidad que todos ellos apuesten por los puzles y jueguen al despiste constantemente con el jugador.
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NUESTRA VALORACIÓN
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Gráficos
La estética es perturbadora y decadente. Consigue lo que se proponía.
90
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Sonido
Los sonidos aparecen con cuentagotas, pero es una estratagema para no romper la atmósfera.
80
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Jugabilidad
Todo responde sin problema alguno.
90
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Diversión
Resulta muy difícil dejar de jugar. Los logros nos obligan a volver una segunda vez.
95
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Alternativas
Braid, Portal: Still Alive y Las desventuras de P.B. Winterbottom.
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Vale lo que cuesta. Arrebatador de principio a fin.
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Por poner algo, la duración. No gustará a todos.
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Nota final
Lo criticarán por los 15 euros que cuesta y su duración. Ojalá todos los juegos tuvieran esta relación calidad-precio.
90
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¿Cómo se puntúa en VJ?
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