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LittleBigPlanet
Taller de manualidades
Cualquiera que se entere que el lanzamiento estrella de la campaña navideña de Sony para su última consola es el segundo trabajo de una compañía modesta que estaba pensado inicialmente como juego descargable de la Store se llevaría las manos a la cabeza. Cuando juegas a las cartas, siempre es bueno guardarte un as en la manga para los momentos difíciles, el problema es que esta compañía lleva mucho tiempo enseñando sus cartas, por lo que, evento tras evento, han mostrado hasta la saciedad toda la artillería pesada como Killzone 2, el eterno Home y el juego que nos ocupa. Las expectativas se ponen por las nubes entre los teasers, capturas, trailers, betas y demos, lo que nos permite conocer de memoria un juego antes de su lanzamiento. Cumplir la exigencia del usuario es un reto al alcance de muy pocos, y últimamente estamos sufriendo muchas desilusiones.
Si un título está llamado a liderar las ventas de Playstation 3 estas navidades, ése es Little Big Planet. Se trata de un séquito de avatares modificables (que tan de moda están) para que el jugador lo defina como le plazca y no encuentre a dos iguales al jugar en la red. Si a esto unimos una sobredosis de plataformas clásico, de los que había antes con mascotas icónicas que definían a cada compañía y que murieron cuando Naughty Dog dejó en otras manos a su Bandicoot, podremos empezar a hacernos una idea de lo que tenemos entre manos.
Media Molecule son los artífices de esta obra. Esta compañía británica está fundada por ex componentes de Lionhead Studios, quienes acaban de terminar el lanzamiento de Fable 2 para la competencia. Con un único título en su currículo, ya podemos hacernos una idea de sus ideas para hacerse un hueco en este difícil sector. Rag Doll Kung Fu fue su ópera prima (de próximo lanzamiento en la Store de Sony con una versión remozada y el subtítulo Fist of Plastic) mezclando conceptos realmente interesantes; por un lado querían desarrollar un título de lucha sin golpes predefinidos y por otro las marionetas. Al mover a nuestro personaje la física se encargaba de crear los movimientos según la fuerza y la intención de nuestras acciones, generando uno de los primeros juegos para PC que salieron en el famoso Steam. Algo muy parecido a lo que han hecho en Little Big Planet pero cambiando los combates por plataformas y los títeres por muñecos remendados. Cambio de género y de protagonista, pero la misma filosofía.
Mediante la fusión de juguetes (peluches y marionetas) con las físicas más realista, estos artesanos de la programación recrean en sus trabajos pequeños teatros en los que los directores somos nosotros y la experimentación es el mejor guionista. Sus juegos se abastecen de lo cotidiano para integrar al jugador en la atmósfera que tienen ideada, recordándonos que, para jugar, lo mejor y más sencillo es usar juguetes. Han logrado hacer con sus videojuegos lo que Pixar consiguió con Toy Story. Y eso no es para tomarlo a broma.
El plataformas eterno
El género de las plataformas está convulso. Desde los cambios de perspectiva (Mirror´s Edge con su vértigo en primera persona) pasando por los espacios abiertos (los saltos automáticos de Assassin´s Creed y la verticalidad en estado puro de Crackdown) o el enmascaramiento de la mecánica (Braid, en el que el reto está en el puzzle y no en el salto propiamente dicho), encontramos que las plataformas no están tan popularizadas en la actualidad como en generaciones pasadas. Todavía no han encontrado el título rompedor que devuelva el género a la actualidad, siempre está condicionado por otra variante, como en los ejemplos anteriores. Ahora vuelven de nuestro subconsciente mediante el lanzamiento de clásicos y remakes en las plataformas de descargas. El salto de izquierda a derecha es cosa del pasado. O eso parecía.
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