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Cada cierto tiempo veremos una CG que muestra los contraataques Moja o el resurgir de Bonmucho. Iremos desbloqueando nuevas fases en cada uno de estos mundos e incluso accederemos a diversos minijuegos que aportan frescura al conjunto y que necesitan del pago de las bayas que recolectamos en cada nivel para poder ser disfrutados. Los mundos siguen incluyendo unos objetivos de recolección que nos llevan a rescatar Mui Mui, localizar objetos secretos, frutos que incrementan el número de LocoRoco que controlamos en cada nivel, bayas o notas musicales que podrán subir de nivel el escenario. Tratar de obtenerlos todos en una única pasada, estamos hablando de niveles de entre ocho y quince minutos, resulta imposible, y además ciertos elementos están bien ocultos. De esta forma se vela por la rejugabilidad, que se ve potenciada por la exquisita experiencia de juego.
El juego incluye también ciertas misiones como conseguir las piezas necesarias para que los Mui Mui consigan construir un cañón con el que defenderse de las máquinas voladoras de los Bui Bui, así como diversas colecciones de objetos que deberemos reunir para personalizar la morada de los Mui Mui o completar los Sellos Locos.
El sistema de movimiento de los LocoRoco sigue resultando bien sencillo, debemos inclinar el mundo con “L” y “R” para hacer que nuestros protagonistas rueden o salten, encontrando diversas rampas que incrementarán nuestra velocidad e incluso nos llevarán a no poder desandar el camino al no ser capaces de superar ciertos obstáculos. Podremos balancearnos cual seguidores de Tarzán, pegarnos a superficies pegajosas para caminar cabeza abajo, cambiando de lado en el momento justo para evitar chocar con superficies punzantes dañinas, seremos capaces de rebotar contra ciertas superficies para ganar impulso o desgranarnos en un grupo de LocoRoco al llegar a zonas con fuertes ventoleras o corrientes de agua. Cada escenario nos presenta un nuevo reto y una nueva forma de dificultar la exploración pausada de cada entorno. Encontramos diversos tipos de enemigos como los Bui Bui voladores que nos lanzan bombas, los Moja que tratan de robarnos integrantes del grupo y que debemos derrotar de un cabezazo, sencillos jefes finales como Bonmucho y algún que otro extraño animal que podemos utilizar para cambiar de forma y activar interruptores y puzles o simplemente para conseguir ascender o ser lanzados hacia algún lugar.
Al igual que en el original, encontramos algunos puntos que exigen disponer de un número determinado de LocoRoco para activar un elemento o acceder a un sencillo minijuego de ritmo musical en el que debemos sincronizar la pulsación de círculo para marcar unas notas musicales que se situarán en el contorno de nuestra pantalla panorámica. Como muchos de los elementos de los escenarios están sabiamente camuflados en muros falsos, techos que podemos romper de un cabezazo o bifurcaciones a las que podemos acceder con un único intento para llegar hasta ellas. Necesitaremos paciencia, intuición y precisión para conseguir completar todos los objetivos de cada fase. El medidor de LocoRoco ejerce también de barra de vida y por lo tanto determina nuestra continuidad en el nivel, así como la posibilidad de activar ciertos mecanismos. Un fallo a la hora de eliminar un Moja o evitar algún ataque, así como no ser suficientemente minuciosos para localizar a los LocoRoco nos podrán obligar a reiniciar el nivel para conseguir activar cierto elemento del escenario.
Como comentamos en anteriores párrafos, el juego incluye diversos minijuegos que inicialmente, en un primer intento, serán gratuitos, pero que luego exigirán el pago de las extrañas bayas luciérnaga. “Carrera de LocoRoco”, “Chuppa Chuppa”, “Campaña Bui Bui” o “Nyokki NyoNyokky” son algunos de los minijuegos disponibles. Nos ofrecen elementos jugables distintivos que van desde la velocidad y precisión a la hora de superar a toda pastilla los escenarios propuestos y pruebas de precisión al disparar con una mirilla que moveremos mediante la palanca analógica de PSP hasta sencillos, pero divertidos arcades que requerirán pulsar los botones frontales de PSP con precisión.
A nivel técnico nos encontramos con un juego que sigue apostando por una estética mágica que mediante un sencillo estilo gráfico consigue que esbocemos una sonrisa casi de forma constante. La belleza de los escenarios, la magia que rodea a las secuencias sobre raíles y el acabado orgánico que distorsiona los escenarios o incluso moldea a nuestros LocoRoco dotan al título de un acabado rompedor. En lado de las críticas debemos apuntar que el juego no ofrece una evolución cualitativa palpable y que la fidelidad al espíritu original lo hace parecer demasiado similar al primer LocoRoco.
En materia sonora las melodías, efectos y diferentes idiomas siguen dotando al juego de un acabado rompedor. Reutilizando las composiciones más emblemáticas del original e incluyendo también otras partituras, se consigue ofrecer una banda sonora realmente carismática que nos llevará a tararear sus melodías sin que nos demos cuenta. Sin duda un apartado realmente genial que brilla al mismo nivel o incluso a una altura ligeramente superior a la del título original.
Concluyendo el análisis debemos definir a LocoRoco 2 como otra locura genial que consigue ofrecer distinción y brillantez al catálogo de PlayStation Portable. Pese a perder su impacto original nos encontramos ante un juego mágico e imprescindible, un título que nos ha llevado a volver a experimentar alguna de las mejores sensaciones que recordamos con un plataformas, denotando innovación e incluso clasicismo (en lo referente a las sensaciones más puras del género) a partes iguales y convirtiéndose en un juego que ningún fan del género debe perderse. LocoRoco 2 es más variado y divertido que su predecesor. En cualquier caso, si no habéis probado el original el impacto será muy superior.
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