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Grietas en paredes que son pistas claras de que algo hay detrás, muelles para saltar, barriles rojos explosivos, enemigos clónicos, dobles saltos, misiones de escolta, puertas que nunca se abren, paredes invisibles... el videojuego de los Simpson está plagado de cosas tan poco originales como estas. Pero tranquilos, que el vendedor de cómics aparecerá en los momentos más oportunos, con su bien conocido sarcasmo, a recordarnos los numerosos clichés de los videojuegos que están presentes aquí. Encontrando todos los clichés de u episodio se activará ese trofeo.
Otro de los clichés de los videojuegos que también está presente en el juego de los Simpson, son los coleccioniables. Cada nivel esconde un determinado número de coleccionables para cada personaje. Bart puede recoger los cupones de Krusty, Homer recoge chapas de cerveza Duff, Lisa encontrará los cupones de la muñeca Stacy Malibú, mientras que Marge guardará los vales de descuento. Hay dos trofeos relacionados con los coleccionables, que se activan al conseguirlos todos, uno para cada personaje. Además de los coleccionables, cada episodio tiene un tiempo objetivo, si logramos completarlo por debajo de ese tiempo, ganaremos un nuevo trofeo. Y por último, obtendremos un nuevo trofeo si terminamos un episodio sin morir ni una sola vez.
La versión para Wii del videojuego de Los Simpson tiene un extra exclusivo respecto a las ediciones de otras plataformas. Esto es lo que se conoce como "momentos Wii", que son minijuegos a los que podemos acceder durante el transcurso normal del juego, tocando puntos brillantes colocados para tal fin, aunque posteriormente serán accesibles desde el menú principal cada vez que se quiera. Como ya podéis suponer, los momentos Wii están pensados para aprovechar el wii-mote. Entre estos minijuegos, nos encontraremos distintos concursos de comida sobre un ring protagonizados por Homer, u otro en el que controlamos a Bart mientras vuela con su capa de Bartman, atravesando círculos de humo. Por desgracia, no hay excesiva variedad en estos momentos Wii, no son muy numerosos, ni tampoco ofrecen nada al ser completados, por lo que la impresión que nos queda es que han sido incluidos como pretexto para darle algún uso extra al wiimote.
Pero a pesar de que los desarrolladores se han tomado la molestia de incluir minijuegos pensados para Wii, la jugabilidad y el control es un aspecto bastante descuidado en "Los Simpson: El Videojuego". Desde los menús de inicio del juego, al ver que la selección de las distintas opciones se hace con la cruceta o con el joystick del nunchako, nos acordamos rápidamente del origen multiplataforma de este juego. Pero siendo justos, esto es algo secundario. Lo importante es cuando estamos en juego. Somos conscientes de que el videojuego de los Simpson requiere más botones de los que el conjunto wiimote-nunchako puede ofrecer, y que hay cosas que han tenido que introducirse con calzador, como por ejemplo, algunas de las habilidades de los personajes, se hacen agitando el mando sin venir a cuento, y luego hay algunas funciones que se pierden, como el tirachinas de Bart, que en la versión para Wii se saca y se guarda de forma automática, según la distancia a la que estén los enemigos. A pesar de que la calidad del control y su fiabilidad es mejorable, entendemos la problemática a la que se han tenido que enfrentar los desarrolladores, y que dadas las circunstancias, han logrado que manejar a la familia Simpson sea medio decente.
Pero el aspecto verdaderamente negativo de la jugabilidad, y para el que creemos no hay pretexto, es la cámara, horrorosa desde los primeros instantes de juego, se coloca donde quiere y se atasca donde quiere. Aunque se puede controlar manualmente usando la cruceta del wii-mote, rara será la ocasión en la que podamos conseguir un buen ángulo sin que la cámara se vaya chocando con todo lo que hay alrededor. Por culpa de la cámara, en más ocasiones de las que nos gustaría nos quedamos vendidos tras algún obstáculo o tendremos que hacer verdaderos actos de fe a la hora de ejecutar algunos de los precisos saltos que se requieren en las zonas más plataformeras. La cámara, sin duda, resta unos cuantos puntos, porque ella sola es capaz de conseguir que la experiencia de juego se resienta y hasta provoque desesperación.
De todas formas, quisiéramos hacer ver que el juego no es tan malo como algunos de nuestros comentarios pueden dejar entrever. Cierto que el desarrollo es muy simple y su rejugabilidad es poco atractiva, y que además la jugabilidad no acompaña. Podría pasar como un juego de plataformas sin nada que lo haga especial, pero por suerte, los creadores de la serie han sido los encargados de parir el verdadero plato fuerte del juego: el argumento, los gags, y las parodias, que tan buen resultado dan en la serie. En resumidas cuentas, esto resulta ser el fin último por el que este videojuego existe, el juego de plataformas sólo es el medio para llegar hasta aquí.
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