Análisis
De mayor no quiero ser veterinario
Los Sims vuelven a aparecer en Nintendo DS. Esta vez, los animales son los protagonistas. ¿Demasiado para ellos? Seguramente...
Por Rodrigo Aliende
| Publicado el día 15/12/2006 06:17
Gráficos
Los Sims 2: Mascotas cuenta con un motor gráfico tridimensional que sin llegar a ser lo mejor que hemos visto en la portátil, cumple con creces su cometido. Los personajes están bien modelados, aunque el número de polígonos es desgraciadamente pequeño. Los mayores agraciados son los animales, dándole un toque de la dulzura característica de ellos. En cuanto a los escenarios, a pesar de ser escasos -dos, el parque y la casa- y dar la sensación de vacío, han sido bien diseñados con muchos detalles. Las animaciones son fluidas sin ningún tipo de ralentización perceptible.
El sistema de cámaras es de lo mejor: muy cómodo, se adapta a cualquier posición y se modifica pulsando tan sólo los botones de la consola, ya sea el zoom (A y B) o el ángulo (X e Y). En definitiva, el apartado gráfico cumple y sobrepasa correctamente su objetivo.
Sonido
En cuanto al nivel sonoro sigue manteniendo su característica música templada y relajada, dejando la oportunidad de cambiar entre varios temas musicales, y el enigmático idioma Sim. La decisión de no innovar y conservar las pautas de siempre de la serie, ha sido muy correcta y acertada, lo que lo convierte en un notable apartado sonoro.
La portátil de dos caras
Nintendo DS tiene la característica de las dos pantallas y por tanto cada una tiene su propia aplicación. Éstas han sido perfectamente distribuidas e introducidas. En la pantalla superior encontramos todos los datos que necesitamos saber: nuestras necesidades vitales (energía, hambre, higiene...), el dinero, la hora, el número de mascotas que tenemos a nuestro poder para curar o limpiar y los clientes que están esperando a ser atendidos. En la pantalla inferior, se desarrolla toda la acción. Todo esto se lleva a cabo mediante un control puramente táctil y que aporta la sensación de comodidad del ratón de un PC (preferimos no recordar el control en las otras consolas).
El juego, como de costumbre, comienza con la personalización del personaje: las facciones de la cara, el corte de pelo, el físico, etc. El vestuario es escaso, casi como las demás opciones también. Además, se hecha en falta poder elegir y editar la personalidad del Sim que siempre ha estado disponible en la serie.
Tras diseñar nuestro Sim y ponerle nombre, hay que hacer lo propio con tu mascota. El número de razas es muy limitado y los perros son de tipo relativamente pequeño, excluyendo a canes de mayor tamaño. También podremos escoger a un minino. Las opciones de personalización en los animales son menores que en la de los humanos, y así todas ellas irrelevantes, que hacen de la mascota una cosa amorfa, sin proporcionalidad.
A partir de aquí comenzamos nuestra solitaria vida. La casa y el parque son los únicos escenarios que hay a nuestra disposición. Podremos cambiar de vivienda comprando otra, pero sólo hay tres disponibles. Para ello, hay que acceder al ordenador personal (o pulsando Start, pero le quita realismo) y también 11 tiendas en total, cada una con su propia especialización. Esta manera de comprar hace que el ordenador sea el único -con excepción del parque- contacto con el exterior. En este mismo menú, se echa de menos la posibilidad de crear tabiques donde nos plazca, pintar las paredes y ese tipo de chapuzas que podíamos hacer en los anteriores Sims.