Ahora hay que tratar un asunto delicado, el de las compras. Los videojuegos de esta generación tienen la peculiaridad de ofrecer contenido descargable a cambio de dinero: fases extra, nuevos personajes o atuendos... A unos les gustan, a otros les disgustan, pero el caso es que está ahí. Los Sims 3 se han apuntado a la moda y la prueba son los simpoints, que se compran con dinero real y sirven para comprar objetos decorativos, peinados, prendas de ropa o incluso una ciudad. Sin embargo, a diferencia de otros sistemas de contenido descargable, estos nuevos objetos están desde el lanzamiento (no tienen la excusa de ser un aliciente para seguir jugando pasados los meses) y se tiene que pagar por algo que se puede encontrar gratis en webs de descargas (no nos referimos a descargas ilegales del juego, sino mods diseñados por jugadores). Posiblemente sea el sustituto de los packs de contenidos que salían a la venta. Es muy sospechoso que el juego venga con una sola ciudad, un catálogo de objetos y peinados limitado y que la tienda esté repleto de tanto material desde el mismo día. Cierto que con sólo registrarse se conceden a la cuenta 1200 simpoints, lo justo para la segunda ciudad, Riverview, pero el juego tendría tener más material de por sí sin necesidad de comprar nada extra.
Por suerte sólo hay que pagar por el material oficial, las creaciones de los usuarios son gratuitas y están disponibles en el modo "Intercambio". La comunidad contiene foros, noticias y usuarios más populares por sus creaciones y "Mi página" muestra los amigos, creaciones, blog y mensajes del usuarios, aunque hay que ir a la web de EA para el asunto de los contenidos creados, que además es un sistema tortuoso porque cada dos por tres piden la contraseña, y si se olvida la web la reconfigura, pero no la enseñan ni recuerdan la anterior, complicado más todavía la navegación.
Fallos
Esta nueva entrega era un proyecto ambicioso, con previsible éxito y numerosas copias que desaparecerán de las tiendas, por eso resulta poco profesional que haya salido con numerosos bugs. Bebés que desaparecen, conductores que sobresalen de las cabinas de coches, opciones que a veces se pueden realizar y otras no, cuadros que se pueden colocar encima de una ventana, la casilla "Historial de trabajo" (que relata los ascensos o descensos en la carrera profesional) no funciona, como tampoco la nueva velocidad ultra, que unida al nuevo reloj puede convertirse en una pesadilla lentísima, el comando "deshacer" en el modo "construir" no funciona correctamente para el jardín, y más fallos. No hay duda que se sacará un parche que lo solucionará todo, excepto la mala imagen del producto final.
No obstante, el mayor inconveniente que disgusta a los fans es el nuevo planteamiento que se ha dado al juego, y es que no se permite manejar un barrio personalizados con los propios sims creados. Desde la primera expansión de Los Sims se podía elegir un barrio "virgen" y poblarlo con las creaciones propias que a su vez se relacionan entre sí, y no es extraño que haya quien prefiera obviar las familias preconstruidas y centrarse únicamente en las suyas. Bien, claro que se puede jugar con una familia personalizada, lo que no se puede es manejar a varias familias personalizadas en la misma ciudad. Nos explicamos: el nuevo sistema de guardado se rige por ciudades, no por casas, así que si iniciamos una partida en una ciudad no podremos manejar a ninguna otra familia, sólo a la primera. Lo máximo que se puede hacer para conseguir un barrio "personalizado" es pulsar la opción "editar ciudad", incorporar otras familias en las casas vacías y compartir las ocupadas o crear solares, pero estos no son manejables, pues se convierten en personajes no jugables como el resto de vecinos. Al final, lo que se consigue con esto es originar cierta impotencia creativa al jugador porque éste debe limitarse a las ciudades impuestas, ya que no puede crear las suyas.
Conclusión
Al principio teníamos la duda de si Los Sims 3 era más una expansión que una entrega nueva, y hemos comprobado que es totalmente diferente respecto a Los Sims 2. La tarea de crear personajes ha alcanzado un punto de sofisticación impensable hace años: pecas, marcas de edad, grosor del cuerpo, tono de piel, por no hablar de los rasgos de carácter, con los que se consigue personaje únicos y condicionan la forma de desenvolverse por el mundo. Los "deseos de toda una vida" son numerosos, los estados de ánimo nunca de dejan de sorprender (miedo, paranoia, alivio, soledad deseada), los comandos de acción parecen infinitos en cuanto posibilidades (confesar el amor, presumir de trabajo) y la ciudad está siempre en movimiento (vecinos, manifestaciones). Todo esto es simplemente maravilloso, por desgracia también hay muchos fallos. Los bugs pueden estropear partidas y son tan abundantes que los jugadores se han indignado. La imposibilidad de crear desde cero una nueva ciudad y la de relacionar diferentes familias propias entre sí es un factor serio que siega el derecho de decisión y control absoluto que busca todo jugador de simulación de vida. Y el lanzador es una interesante mejora, pero no deja de ser preocupante que haya que pagar por complementos que deberían ser gratis.
Este juego gustará a los fans (también puede decepcionar), aunque tendría más nota si hubiera unido lo mejor de las entregas del 2004 y del 2009: de Los Sims 2 la ausencia de bugs, el sistema de recuerdos, la libertad creativa para diseñar ciudades y tener varias partidas interrelacionadas, y de Los Sims 3 la mejora gráfica, el completo sistema de creación de personajes y la disponibilidad de la ciudad en un solo mapa. Si se hubiera hecho esto estaríamos ante un título excelente, mítico, pero no ha podido ser, por lo que habrá que esperar los parches correctores y alguna expansión para mejorar el resultado, que es muy bueno.