Análisis
Recuerdos de un inmortal
Lost Odyssey aspira a convertirse en un RPG de referencia.
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 24/02/2008 16:44
Pero no emprenderá el viaje solo, sino que contará el apoyo de Sez Balmore, una hábil guerrera que también posee el don de la inmortalidad. Por orden expresa de Gengara, también les acompañará Jansen Friedh, un hombre de su confianza que tiene un gran dominio de la magia. Kaim y Sez tienen en común algo más que la inmortalidad: ninguno de los dos recuerda nada de su pasado milenario.
Sobre el papel, el argumento de Lost Odyssey aparenta ser interesante e incluso original, pero a medida que la historia avanza el jugador se da cuenta de que no lo es tanto. La historia no está hilada de forma ejemplar y lo cierto es que uno acaba preguntándose qué es lo que el juego pretende contar. Sabemos que la magia es fundamental para el desarrollo humano, cuál es la misión de los protagonistas y conocemos la conspiración que se cierne sobre la República de Uhra, pero el resultado del conjunto resulta bastante inconexo y no demasiado interesante, sobre todo al principio de la historia. Con el tiempo mejora y hasta ofrece motivos para avanzar pero tampoco alcanza el nivel de otras producciones de Sakaguchi.
La culpa, en parte, es de los personajes, arquetípicos y poco desarrollados. Kaim es un tipo en exceso callado y atormentado (para variar) que no recuerda nada de su pasado, Sez es la clásica guerrera con personalidad cuya filosofía sirve de contrapunto a la del protagonista y Jansen parece el secundario gracioso que no puede faltar en toda superproducción hollywoodiense, mujeriego y bastante duro de aguantar. Hay otros muchos personajes importantes (entre ellos, varios jugables), pero el trío protagonista no da sensación de unidad. El primer antagonista, Gengara, tampoco llega a transmitir nada y no está creíble en el papel.
Una historia tan larga (cuatro discos de juego, nada menos) puede dar para mucho si el tiempo se emplea con sabiduría. Muchas escenas de Lost Odyssey parece que no sirven para otro propósito aparte de rellenar tiempo de juego con situaciones que en algunos casos rozan el ridículo. En determinados momentos del juego, el subconsciente de Kaim reacciona y libera recuerdos que se relatan al jugador en forma de pantallas de texto con efectos, algo parecido a presentaciones de PowerPoint pero mucho más profundo. No se puede negar que las historias que cuentan son emotivas, pero la decisión de desarrollar a Kaim casi exclusivamente mediante ellas es opinable y arriesgada. Merecen la pena, pero no serán del gusto de todos.
Comencemos con la parte más interesante de Lost Odyssey, el sistema de juego.
Lo nuevo de Mist Walker se presenta como un RPG de jugabilidad tradicional que toma prestados muchos elementos de la archiconocida saga de Sakaguchi, Final Fantasy. En ella veremos cosas que nos sonarán como los puntos de habilidad y magia, los enlaces, las magias elementales y los estados alterados.
Empecemos por lo peor, que son los combates aleatorios, algo ciertamente desfasado. En el tráiler del juego se podía ver una transición perfecta entre una secuencia y un combate, pero pocas veces pasa en el juego algo así. Incomprensiblemente, los enemigos no aparecen en la pantalla como en Blue Dragon, sino que uno se los encuentra por sorpresa como en los juegos de rol oriental de toda la vida. Puede que esto eche para atrás a los que no estén acostumbrados o a los que esperaban una evolución en el género, pero con todo los combates de Lost Odyssey son ciertamente interesantes.
Batalla épica donde las haya
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El sistema de juego recuerda a Final Fantasy
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El tipo de la derecha es Jansen, aprendrás a detestarle
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