Análisis
Recuerdos de un inmortal
Lost Odyssey aspira a convertirse en un RPG de referencia.
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 24/02/2008 16:44
Los personajes controlables pueden ser mortales o inmortales. Ambos tipos se manejan de forma similar en los combates, pero presentan diferencias en cuanto a desarrollo. Los mortales aprenden habilidades nuevas exclusivamente con las subidas de nivel, mientras que los inmortales pueden obtenerlas equipando objetos y adquiriendo puntos de habilidad (PH) derrotando enemigos. Sin embargo, existe la posibilidad de enlazar un personaje mortal a uno inmortal para que el primero puede transmitir sus habilidades.
Por ejemplo, Jansen (mortal) aprende «Magia negra nivel 2» cuando llega a cierto nivel. Para que Sez y Kaim (inmortales) también puedan usarla, basta con enlazársela en el menú de habilidades seleccionando a Jansen. Cuando tengan los PH suficientes, podrán usar libremente hechizos de nivel 2 y empezar con el aprendizaje de otra distinta. Los personajes disponen de un número limitado de ranuras de habilidad, por lo que hay que pensar cuáles son las más indicadas en cada momento.
Otro aspecto bien pensado es el de la formación de los personajes en el campo de batalla. Lo lógico es poner a los más fuertes en la vanguardia y los más débiles en la retaguardia para que reciban menos daños. Si la salud total de los personajes que están en la vanguardia está a tope, servirán de escudo humano para que los de la fila de atrás apenas reciban daños. Sin embargo, a medida que disminuyan los PS (puntos de salud) del frente, la retaguardia se irá haciendo cada vez más vulnerable. Todo esto está plasmado en una barra que indica la capacidad defensiva de la vanguardia y que no hay que descuidar en ningún momento (la formación enemiga también tiene una). Sin duda, un sistema muy acertado que hace a los combates más estratégicos de lo habitual.
Si salimos victoriosos, los enemigos nos dejarán todo tipo de objetos y accesorios, pero también materiales para la creación de anillos. Si tenemos los necesarios, en el menú podemos crear anillos que tendrán efectos diversos en el ataque con armas. Por ejemplo, los anillos nos permiten hacer ataques elementales y causar estados alterados con los golpes. Si llevamos equipado uno, tenemos que estar atentos a la animación en la que el personaje va a pegar un mandoble al enemigo para pulsar el gatillo derecho y soltarlo en el momento en que coincidan dos círculos concéntricos en la pantalla. Si lo hacemos bien, el ataque será más poderoso de lo normal. Esta incorporación tan sencilla ayuda a hacer a los combates mucho más dinámicos, cosa que se agradece.
El sistema de combate de Lost Odyssey no está libre de problemas. Quizá el más grave sea la rigidez del sistema por turnos. Los aliados y enemigos no atacan alternándose como en Final Fantasy X. Aquí primero introducimos los comandos de los personajes y después vemos el orden de los turnos. ¿Problema? Que si pensamos una estrategia de ataque rápido y los enemigos actúan antes que nosotros, existe la posibilidad de que nos maten contra todo pronóstico. Cada ataque tiene una letra que indica la rapidez con la que se ejecuta (algunas magias, por ejemplo, pueden llevar varios turnos), pero resulta bastante engorroso y se podría haber solucionado de forma sencilla con un diagrama de turnos dinámico y visible en todo momento.
Otro problema es que las animaciones de los ataques y las magias son algo largas y hacen que a veces se haga todo algo pesado, sobre todo cuando empieza el juego y sólo llevamos tres personajes. Hasta que llevemos un grupo de cinco, veremos más veces atacar a los enemigos que a los aliados. Se echa de menos una selección de habilidades más amplia y la inclusión de límites u otro tipo de ataques especiales. Con todo, el sistema resulta bastante completo y estratégico, cualidad especialmente apreciable en las batallas contra los jefes, sorprendentemente originales.
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