Análisis
Una ráfaga de viento fresco
Lost Winds es uno de los títulos de lanzamiento más interesantes de la plataforma WiiWare, por el cuidado de su aspecto y su jugabilidad.
Por Stokres
| Publicado el día 27/05/2008 07:10
El control es la clave en torno a la que gira toda la jugabilidad. Se nota que Frontier ha pensado y creado LostWinds con el mando de Wii en mente. Con el Nunchuk manejamos el desplazamiento básico de Toku, que se agarra a los salientes, sube pequeñas plataformas y salta desde los precipicios automáticamente con sólo acercarnos a ellos. El gatillo ?Z? queda reservado para las acciones contextuales, indicadas en la pantalla y que varían en función de los objetos a los que nos acerquemos. Podemos tirar de frutas, hablar con personajes o grabar la partida en unos curiosos tótems que vamos encontrando.
La innovación llega por la parte del Wiimote. Con el puntero del mando movemos a nuestro antojo el poder del viento, marcado en pantalla con un pequeño icono. Todos los elementos en pantalla, incluidos personajes, reaccionan a las pequeñas (o grandes) ráfagas de viento que podemos crear libremente. Gracias a su poder, podemos extender fuego con el que eliminar a los enemigos, regar plantas con agua de un río o mover pesadas piedras para mantener pulsados ciertos interruptores. El abanico de posibilidades incluye poder desplazar con facilidad a Toku entre plataformas a gran distancia o amortiguar una caída desde gran altura. El viento, en definitiva, es el que da nombre y sentido al juego, la forma en la que se ha incluido no podía ser más acertada y cualquier jugador puede hacerse con el control sin ningún problema, incluso como ayudante, ya que se permite que una segunda persona controle otro Wiimote para ayudar a Toku.
El gran inconveniente que tiene LostWinds es su ínfima duración. La historia principal dura más o menos tres horas, dependiendo de lo que nos paremos a disfrutar de la atmósfera creada y sus escenarios. Una vez visto el final, sólo nos queda recuperar alguna de las 24 vasijas escondidas que hayamos pasado por alto, pero es un juego que no invita a ser rejugado por su extrema sencillez. Es cierto que la magia y el conseguido ambiente hacen que las horas de juego sean intensas y muy divertidas, pero la conclusión llega de pronto, dejando también una sensación un tanto agridulce por su brusco final. No se puede medir la duración de un lanzamiento de WiiWare a unos 10 € igual que la de un título de distribución y precio corriente, pero sigue pareciendo demasiado poco.
Entrando en los apartados técnicos, buena parte de la culpa de que LostWinds resulte un juego entrañable y llamativo la tienen sus gráficos. A pesar de tratarse de un plataformas 2D puro y duro, todos los elementos y paisajes están recreados en unas cuidadas 3D que desafían el mínimo espacio que los estudios han de usar en sus lanzamientos para WiiWare. La integración de los fondos con los elementos para interactuar y el resto de personajes es completa, dando como resultado un conjunto notable y destacado. El detalle y modelado de nuestro pequeño héroe es más que suficiente y la poca variedad de paisajes se ve contrarrestada por un gran apartado artístico. La palabra que mejor define el aspecto de LostWinds es encantador. El pequeño universo creado es tan bello como minúsculo, algo casi íntimo y que apetece disfrutar en solitario.
La música también juega un papel en la ambientación, aunque su acabado no es tan sobresaliente. Las melodías que oímos en todo momento tienen un marcado estilo japonés tradicional, con instrumentos de cuerda y algunos ritmos de fondo. Muy sosegadas y tranquilas, acompañan a la acción sin sobresaltos pero tampoco sin pasar desapercibidas. En general su calidad es alta, pero por desgracia la variedad en la música se queda algo corta, volviéndose a la larga un tanto repetitiva. Los efectos de sonido no son tan destacados pero también se integran perfectamente con el resto de apartados técnicos, sin ser estridentes o molestos.
LostWinds es una clara apuesta por lo no convencional, por ofrecer un plataformas distinto a lo que normalmente hoy tenemos en el mercado. Nos regala tres intensas horas frente al televisor, desconectados por un momento del mundo exterior para adentrarnos en un pequeño universo cargado de inocencia, tan encantador como rebosante de paz y de belleza. La jugabilidad acompaña a todas estas sensaciones visuales, con un control que casi de inmediato resulta intuitivo y eficaz. La lástima es que sea tan breve, algo que podría pasarse por alto de no ser por su casi nula rejugabilidad. Es por eso y otros pequeños lastres como el desangelado final o la música que LostWinds no alcanza cotas superiores de calidad, pero para ser un título de lanzamiento capta de lleno la esencia que esperemos prevalezca en los diversos juegos que lleguen a WiiWare. Esperamos ya con impaciencia la llegada de su previsible secuela.
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NUESTRA VALORACIÓN
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Gráficos
Dadas las limitaciones de espacio, Lost Winds tiene un aspecto destacado. Artísticamente también está cuidado.
80
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Sonido
Música muy tranquila, de marcado estilo japonés, que relaja pero se vuelve repetitiva. Efectos de sonido que cumplen.
70
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Jugabilidad
El planteamiento jugable es perfecto aunque poco profundo. El mando de Wii se adapta a las mil maravillas.
85
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Diversión
Mientras dura es encantador y divertido, pero se acaba muy pronto y no invita a que repitamos. El final es decepcionante.
70
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Alternativas
En WiiWare nada por el momento. Plataformas 2D hay muchos en la Consola Virtual, como la saga Mario.
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Aspecto cuidado, jugabilidad bien resuelta.
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Muy corto y nada rejugable. Final decepcionante, queremos más.
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Nota final
Lost Winds es un pequeño juego divertido y cuidado, que falla por acabarse muy pronto y no ser más rejugable.
75
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¿Cómo se puntúa en VJ?
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