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Poco a poco se van introduciendo nuevas mecánicas como la creación de torbellinos para elevar objetos o hacer vibrar unos curiosos instrumentos metálicos esféricos que pueden romper estructuras cristalinas.
Como podéis comprobar, pese a la escasa duración del juego, se van introduciendo nuevas habilidades y componentes que permiten a Enril y Toku explorar Mistralis, localizar los santuarios donde encontrar nuevos poderes para el espíritu del viento, llegar a los cofres que contienen los recuerdos de Deo, etc. De esta forma se vela por no repetir mecánicas y objetivos, se van diseñando puzles cada vez más complejos mezclando el uso de plantas, las ráfagas y estelas de viento, el aprovechamiento de elementos como el agua o el fuego, los interruptores o plataformas que tenemos que desbloquear, las puertas cristalinas, resultando cada desafío más fresco y elaborado. Lost Winds ofrece tres horas pero sin caer en reiteraciones o intentos de alargar su duración de forma artificial.
Mientras que los combates resultan de inicio bastante cómodos, con el uso de ráfagas y torbellinos para evitar que los Glorbs y sus variantes insecto, planta o piedra se adhieran a Toku, la exploración puede resultar algo más desafiante para jugadores noveles. Lost Winds es un juego bastante sencillo, donde podremos encontrar ligeras dificultades en ciertos puzles que se nos pueden atragantar si no vemos rápidamente su solución. Podemos usar las semillas para recuperar energía, para plantarlas en nuevas ubicaciones, para ejercer de peso en plataformas múltiples a modo de interruptor, las variantes son moderadamente amplias.
La sencillez en un desarrollo eminentemente lineal, la paz que transmiten las melodías del juego, un desarrollo clásico pero inspirado, sencillo pero aprovechando intensamente las posibilidades del mando de Wii con un control que responde a las mil maravillas, el particular estilo gráfico adorable, todo ello en menos de 50 megabytes, convierten a Lost Winds en una experiencia inesperada e irrepetible, mágica.
Como hemos mencionado desde el comienzo del juego, las melodías de Lost Winds transmiten calma y paz y contribuyen a potenciar el efecto embriagador del sencillo apartado gráfico. Con un desarrollo 2D de scroll lateral, disfrutamos de un motor 3D que nos ofrece un delicioso estilo gráfico artesano, con unos diseños de personajes adorables y bastante personales. No faltan efectos gráficos llamativos, aunque siempre contribuyendo a conformar un espíritu global y no para presumir de potencia.
Como podéis ver a lo largo del presente artículo no hemos parado de halagar a la obra de Frontier Developments, indudablemente posee sus puntos débiles, como la duración, la rejugabilidad más allá de obtener los 24 artefactos escondidos, la sencillez de puzles y facilidad de los combates, nada de esto consigue empañar un desarrollo genial, refrescante, inocente, que no debe faltar en la librería de software de cualquier poseedor de Wii.
Lost Winds es el ejemplo donde cualquier estudio debe mirarse para desarrollar contenidos específicos de WiiWare y también debe servir de punto de reflexión para otros estudios denominados grandes, que no paran de ofrecer conceptos y desarrollos poco innovadores y carentes de magia.
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