Análisis
We're StarFox!
Uno de los grandes del catalogo de Nintendo64 visita la Consola Virtual
Por Victor Martin Ramirez
| Publicado el día 27/07/2007 10:10
Lylat Tours
El aspecto que más críticas levantó del juego es su sistema de rutas entre planetas, ya que no hay una ruta predefinida entre fases, sino que dependiendo de nuestra destreza iremos por un camino u otro. Esto nos lleva a nuestro primer desengaño amoroso con el juego, y es que hora y media después de comenzar una nueva partida, ya podemos ver el letrerito de THE END. ¿Por qué Lylat?, ¿por qué? Dijiste que me querías, que lo nuestro duraría...
Por suerte, Lylat Wars no es un amante cualquiera y después de rompernos el corazón todavía puede darnos muchas alegrías. El sistema Lylat consta de quince fases, y en una primera partida sólo visitaremos siete de ellas. Para visitar el resto no podemos elegirlas, tenemos que ganarnos el derecho a hacerlo. Toda las fases tienen dos maneras de ser superadas: con lo justo y a lo grande.
Superar un planeta con lo justo es lo mínimo exigible: un "MISSION COMPLETE" iluminará el televisor, nos daremos unas palmaditas en la espalda y a por el siguiente planeta. Para hacerlo a lo grande debemos conseguir ciertos objetivos ocultos que requieren cierta habilidad con el manejo de la nave. Entonces ahí está, ese "MISSION ACOMPLISHE"D reflejado en nuestro ojos y una sensación de paz indescriptible, tan sólo superada por abatir la nave de Slippy Toad.
Esto no sólo influye en la ruta sino en como jugaremos las fases, ya que dependiendo de la zona desde donde nos acerquemos habrá algunas variaciones en el planeta. Queda claro, por tanto, que el sistema de rutas es muy importante en el desarrollo del juego. Y sí, puede que en la primera tarde acabes el juego, pero no es lo mismo meter un gol de rebote que de una volea prodigiosa.
Por tierra, mar y aire
Lo último que verán nuestros enemigos será nuestra maravillosa AirWing, con la que sobrevolaremos la inmensa mayoria de los planetas y sectores del sistema Lylat. El manejo de la nave es perfecto, lo mínimo que se le puede pedir a un juego de EAD. Podemos disparar repetidamente o hacer un disparo cargado que además podemos enganchar a algún enemigo con el objetivo. También podemos hacer algunas virguerías con la nave, como tirabuzones o giros rápidos a los lados. Por último, tenemos a nuestra disposición un numero limitado de potentes bombas que iremos recogiendo a lo largo de las fases, al igual que mejoras para nuestro disparo láser. No echaremos en falta ningún movimiento para nuestra nave y lo que hay responde a la perfección. Poco más se puede decir.
Hay un par de fases en las que cambiamos nuestras naves por un tanque (Landmaster) o un submarino (Blue Marine), pero corren distinta suerte. Mientras que la primera es probablemente una de las mejores fases del juego por descarga de adrenalina y espectacularidad, la segunda es soporífera y demasiado oscura. Ni siquiera podremos disparar a Slippy porque vamos solos, así que creo que sobran los comentarios sobre esta fase.
La mayor parte del tiempo seguiremos una ruta sobre railes en la que el juego se muestra en todo su esplendor, algo de lo que parecen haberse olvidado los sucesivos desarrolladores de la saga. Aquí sólo tendremos que mover la nave, el cursor de apuntar y disfrutar de las batallas aéreas. En ocasiones esto cambia al modo All-Range, donde se nos dejará un espacio abierto y nos moveremos libremente por él mientras damos caza a los enemigos que también revolotean por la zona.
Como curiosidad, Lylat Wars incluyó en su día el novedoso Rumble Pack que permitía a los mandos vibrar conforme a lo que veíamos en el juego. Por desgracia, incomprensiblemente la Consola Virtual no reproduce la vibración en los mandos de ninguno de sus títulos, así que Lylat Wars, el abanderado que trajo la vibración a nuestras casas, pierde con esta versión una de sus señas de identidad.