Análisis
Saltando a ritmo de música
Por si quedaba algo por mezclar en la industria, Maestro: Green Grove nos propone un plataformas manejado completamente al ritmo de piezas de musica clásica.
Por Victor Martin Ramirez
| Publicado el día 19/07/2010 07:58
El título original, Maestro: Jump in Music, fue uno de los tapados de Nintendo DS durante el año pasado. O eso dicen, porque lo cierto es que el juego sufrió una distribución que rara vez se ha visto en la industria: nunca se lanzó fuera de Europa, y en los países que salió solo se distribuyeron ejemplares en tiendas muy específicas. En España, por ejemplo, solo El Corte Inglés tuvo, y tiene, copias del juego.
Ahora, casi un año después, la gente de Neko Entertainment ha modificado el primer mundo del juego original para lanzarlo en formato digital para Nintendo DSi y la AppStore. No es una copia física, y ni siquiera está completa tal y como se concibió, pero de alguna forma consuela saber que los estudios talentosos no están atados a distribuciones físicas para lanzar sus obras.
Desarrollo
Dejando a un lado su peculiar intrahistoria, Maestro: Green Grove se presenta con un planteamiento novedoso basándose, como otros antes, en la mezcla de géneros; en este caso, las plataformas y los juegos musicales.
Esta amalgama podría levantar suspicacias, pero lo cierto es que el desarrollo es francamente divertido. Nuestro avatar en el juego, un pájaro rosa llamado Presto, recorrerá el escenario por sí solo a un ritmo constante mientras que el jugador le guía mediante el uso de diferentes gestos.
Por un lado, podremos rasgar con el Stylus verticalmente para hacer saltar (de arriba a abajo) o descender (de abajo a arriba) una plataforma. Estas plataformas están formadas por cuerdas musicales, algunas de las cuales hay que rasgar para hacer sonar una nota en el momento adecuado. Al igual que con las cuerdas, tendremos que golpear con el Stylus ciertos enemigos en el momento adecuado para que marquen una nota. Por último, habrá fruta distribuida por el escenario que también harán sonar la melodía. Todo esto, como ya hemos dicho, mientras Presto anda por su cuenta por el escenario, ya que todo se maneja exclusivamente con el Stylus. Los niveles los superaremos si hemos superado una determinada nota, que vendrá marcada por el número de notas completadas o las veces que nos hemos caído.
Es, desde luego, mucho más sencillo jugarlo que explicarlo. De hecho, el título tiene una curva de dificultad magnífica, de forma que comienza con niveles muy sencillos y, gradualmente, va aumentando su dificultad hasta niveles de dificultad respetable. Además, las notas que debemos golpear, los enemigos y las cuerdas cuentan con una guía visual que sin duda ayudará a los más arrítmicos de nosotros.
Este desarrollo cambiará completamente en las batallas contra los jefes, donde nos veremos envueltos en un Simon musical en el que habrá que repetir al ritmo la misma secuencia musical que oigamos.
A modo de curiosidad, el juego tiene un modo opcional en el que marcamos las notas mientras cantamos (o lo intentamos). Lo cierto es que un servidor tuvo ciertos problemas con el juego para que reconociera correctamente la voz al cantar, pero no quepa duda de que se trata de un problema más personal que del juego. En todo caso, no deja de ser un modo diferente de probar el juego, cosa que se agradece.
Este desarrollo puede parecer extravagante, pero si nos abstraemos no deja de ser un juego musical cuyo desarrollo se expresa mediante plataformas. Pese a esto, la jugabilidad es única y, si bien podría haber sido un auténtico desastre, el resultado final es excelente.