Análisis
A sangre fría
Sin apenas hacer ruido, esta violenta secuela llega por fin al catálogo de la portátil de Sony.
Por Pablo Ojeda Pérez
| Publicado el día 11/11/2008 07:02
En la primera misión tenemos que conseguir salir del psiquiátrico. Es bastante fácil, ya que hará las veces de tutorial. Por tanto, los controles son los siguientes: el botón “Cuadrado” lo usamos para golpear al enemigo con el arma que tenemos equipada o con los puños, “X” nos sirve para correr y con “Triángulo” podemos bloquear los movimientos de nuestros enemigos. Cuando queremos definir un objetivo tenemos que pulsar de forma simultánea los dos gatillos, algo no del todo bien adaptado. Cuando hay muchos rivales en pantalla o nos valemos para defendernos de un arma de fuego nos es muy difícil disparar y apuntar a la vez.
Los enemigos tienen varios estados de alerta que se representan en un radar situado en la parte inferior de la pantalla, divididos en tres colores: amarillo, naranja y rojo. Dependiendo de estos colores los enemigos nos siguen o no lo hacen. Una vez que ya hayan llegado al último color no tenemos más remedio que enfrentarnos con ellos, pero para evitar esto siempre podemos ir ocultándonos en las sombras que hay en los escenarios o pegándonos a la pared y mirando en cada esquina al más puro estilo Solid Snake.
La mejor manera de enfrentarnos a un enemigo es ir por detrás sigilosamente y una vez que estemos lo suficientemente cerca para hacer una ejecución, golpearle. Es evidente que en estas acciones es cuando la sangre y el contenido más violento de Manhunt 2 sale a pasear. Se ha suavizado un poco con la inclusión de un filtro que juega con los colores y las formas geométricas, de forma que al menos el asesinato no se ve en todo su apogeo.
Continuando con lo que decíamos en el párrafo anterior, una vez que lo hayamos golpeado esto produce su muerte instantánea o no... si se da la vuelta antes de que nos de tiempo a alzar el arma no tenemos más remedio que acabar con él en un combate cuerpo a cuerpo. Este sistema podría ser mejor, ya que además de la poca variedad (puñetazos, patadas y bloqueo) contiene algunos fallos más propios de una desarrolladora que no se ha encargado nunca de un proyecto de dicho género. Una vez que ya lo hayamos derribado y esté en el suelo, Danny siempre suele vomitarle encima o pegarle. Algo achacable evidentemente a su estado mental.
Otra de las novedades de esta secuela es la inclusión de una serie de rivales que podemos eliminar con los objetos que hay en la habitación en la que se encuentran. Están representados bajo el icono de una calavera y suelen estar distraídos, por lo que podemos acercarnos por detrás sin ningún problema e irles apuntando hasta que se ponga de color rojo, entonces ya podemos realizar la ejecución más dura. En cuanto a las armas que podemos usar hay gran cantidad, y lo que es mejor, variedad. Nos equipamos con: bates de béisbol, jeringuillas, bolsas de plástico, palancas, cuchillos, pistolas, rifles de francotirador, ladrillos, bolígrafos, etc.
Manhunt 2 ha bajado considerablemente la dificultad con respecto a su predecesor, en el cual con un sólo error ya teníamos que comenzar de nuevo el nivel. Esto no es lo peor dado que la inteligencia artificial de los personajes no es nada buena. Por ejemplo, son muy pocas veces las que nos descubren cuando vamos detrás de ellos, no nos aciertan a darnos un golpe a la primera.
Como ya habréis podido comprobar a lo largo de esta página, el juego, obviando la dificultad, la inteligencia artificial y la poca variedad de misiones, no cuenta con ningún fallo de relevancia. Pero como no todo es perfecto, es evidente que aún queda de que hablar. El control de nuestros personajes, tanto de Leo como de Danny, es bastante impreciso, tienen movimientos algo ortopédicos que nos fastidian en más de una ocasión. Uno de los aspectos primordiales del es hacer las cosas con rapidez para que no nos descubran.