Análisis
Mario vuelve a acelerar marcando la diferencia
Estandarte de un subgénero, el de los karts, Mario Kart arrolla en la portatil de Nintendo.
Por Evaristo
| Publicado el día 01/08/2003 19:59
Se pone ante nosotros uno de los mejores juegos del catálogo de Game Boy advance, un juego que da más de lo que se le pide, más de lo que se esperaba de él. Así es el Mario Kart para la pequeña de Nintendo, grandioso.
Las primeras voces sobre el juego auguraban una conversión del juego (juegazo por su parte) que ya saliera en Super Nintendo, pero las expectativas se quedaron cortas, llegó para la GameBoy un juego que deja atrás los tiempos de los 16 bits, cosa inimaginable no hace mucho tiempo en el mundo de las portátiles, y es que la tecnología avanza inevitablemente. Salvando la imposibilidad de que la GameBoy genere 3D, este juego lo compararíamos más con su compañero de Nintendo64 que el antes nombrado de la Supernes.
El nivel de los gráficos es destacable, muy superiores a los del primero de la saga e impresionantes para lo hasta entonces visto en la Advance en su genero. Compararlo a otros juegos de conducción de ese año (2001) es comenzar una serie de halagos que no vienen al caso alargar. Predomina el colorismo al que nos tiene acostumbrado Nintendo con sus juegos, destacan los escenarios, geniales; aunque los personajes no se quedan atrás, recreados con buena mano no se cae en una excesiva pixelización por mucho que te acerques a ellos. Dentro de los escenarios cabe destacar el Luigi Circuit, con su lluvia, o los dos circuitos "Rainbow", con fondos que te hacen desviar la mirada las primeras veces que juegas.
La música cumple su objetivo, se queda en un segundo plano, no cansa, con canciones para cada circuito más las de los menús hace una Banda Sonora amplia y que se aleja de la pesadez en la que caen otros juegos. Cabe destacar los sonidos, los gritos de tus contrincantes al adelantarte o el de un rayo caer sobre ti. El escuchar como una concha es lanzada ya te hace ponerte alerta, temer lo peor, aunque no siempre suceda. Así pues el apartado sonoro sigue afianzando al juego y levantándolo a un puesto entre los imprescindibles.
Si crees que lo que hasta ahora he puesto sobre el juego es bueno, ahora es cuando hay que hablar de su jugabilidad. Esta es sin duda lo que hace grande al juego. Tanto solo como en compañía, aunque especialmente en multijugador, el juego engancha. Hablemos de los modos de juego.