Además de los modos Fiesta e Historia, podremos disfrutar de Minijuegos, donde se nos permitirá jugar individualmente a todas las pruebas desbloqueadas, o sea, que las hayamos jugado al menos una vez, la sala de opciones donde podremos configurar diversos aspectos del juego, la sala de regalos, donde se irán colocando los extras que desbloqueemos en el modo Historia, y la sala Extra, donde Roca Picuda y Roco nos propondrán unos retos diferentes.
En el modo minijuegos podremos disfrutar de las pruebas desbloqueadas de diversas formas, normal, dos contra dos, resistencia, donde deberemos ganar un número mínimo de veces, y tres en raya, donde cada casilla corresponderá a un minijuego, y donde el vencedor colocará su ficha para tratar de hacer las consabidas tres en raya.
La sala Extra nos ofrece la sala clandestina de Roca Picuda, donde aparecerán una serie de minijuegos exclusivos y dos tableros extra, simplificados en extremo. La timba de Roco nos propondrá otra serie de minijuegos exclusivos, donde deberemos superar unos retos con un tiempo máximo, en función de nuestra actuación recibiremos una calificación.
Antes de hablar del apartado técnico del título, debemos hacer notar muy claro, que la nota del título en los apartados de jugabilidad, diversión, y su nota final, se ven afectadas por la diferencia que existe en este juego entre jugarlo con varios amigos, o en solitario. Mientras que la primera opción es ideal para pasar largas noches con partidas enormes, tremendamente emocionantes, y constantemente asaltadas por las dificultades de los tableros, por sorpresas como las casillas de Bowser, los avatares del destino, los divertidos minijuegos, pudiendo salvar si no finalizamos a tiempo. La segunda opción será bastante más aburrida, ya que a nuestro humilde entender se debería haber optado por un desarrollo diferente, más profundo, encaminado a alargar la duración del título. Duración que en teoría está garantizado por los extras a desbloquear, la mayoría en el modo historia, de nada servirá jugar decenas de veces con amigos, algo incomprensible, ya que te hacen jugar más veces a la modalidad menos divertida.
Técnicamente nos encontramos con un juego bastante discreto, con tableros de desigual acabado, y con algunos modelos como el del genio de la lámpara bastante poligonales. Pese a que en general los modelos de los personajes, los ominipresentes: Mario, Luigi, Peach, Yoshi, Daisy, Donkey Kong, Wario y Waluigi, junto a los guías Goomba, Koopa, Shy Guy o Boo, o Bowser y Mini Bowser, presentan un acabado superior al de las entregas de Nintendo 64, y similar al de Super Smash Bros, los escenarios no dejan translucir que nos encontramos ante un título de 128 bits, sólo el efecto de agua a lo Mario Sunshine de algunos minijuegos destaca algo, y asistiremos en general a unos tableros bastante sencillos que no utilizan para nada el potencial de la consola.
Vale que un juego de tablero no es la mejor opción para deslumbrar técnicamente, y que en este título la diversión es lo primero, pero quizás habría que haber pedido más a Hudson al respecto.
En cuanto al sonido poco podemos decir, las clásicas melodías animadas y festivas que acompañan a las partidas, y que cumplen la función de alegrar las partidas y no molestar, ya que algunas partidas se hacen bastante largas. Al igual que la estética del título, tienen un tono infantil.
Respecto a los sonidos y frases de los personajes, tenemos las clásicas exclamaciones de otros títulos protagonizados por esta troupé, como los deportivos de Camelot, y cumplirán y ambientarán pero sin ser tampoco nada especialmente destacable, y es que de nuevo no es un tipo de juego que deje demasiado margen a los programadores.
Concluyendo debemos decir que este título es ideal si somos habituales del multijugador, y poco recomendable si somos unos lobos solitarios, además actualmente al mismo precio podremos encontrar la quinta versión, con más minijuegos, o la sexta, a un precio mayor, con el añadido del micrófono, estando la séptima ya en el horizonte.
Mario Party 4 es un muy buen juego en multijugador, aunque sin llegar a los extremos de Mario Kart Double Dash, o del futuro Mario Soccer, pero discreto en partidas de un jugador, por lo que la variación como media no es totalmente justa y deberá adaptarse al tipo de jugador que seamos.