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Mazes of Fate
Mazmorras para la eternidad
A finalísimos del año 2006, una empresa argentina de desarrollo de videojuegos puso su sello en un título de Gameboy Advance. Lo anecdótico es que se decantaron por un género bastante poco visto en los últimos tiempos, el rol en primera persona con investigación de mazmorras. Nos referimos a Sabarasa Entertainment y su creación, Mazes of Fate. El juego que en esta ocasión nos ocupa es Mazes of Fate DS, un remake que amplía la experiencia original en algunos aspectos pero que, en líneas generales, se trata de la misma aventura tras un lavado de cara que afecta principalmente al apartado gráfico.
Ante todo, queremos agradecer a la desarrolladora que haya invertido sus esfuerzos en un género que, de no ser por el inabarcable Oblivion y alguna que otra excepción, habría caído en el olvido. Sin embargo, el estilo de Mazes of Fate se desmarca de otros títulos gracias a un sistema de juego añejo claramente inspirado en la resolución de laberintos que recordamos vagamente y en la lejanía, de ahí su nombre. Sin duda, una apuesta arriesgada en un panorama y una plataforma dominados por el rol japonés.
Para seguir la tradición, lo primero que tenemos que hacer al introducir el cartucho en la DS es seleccionar un personaje de los siete disponibles, cada uno con unos parámetros distintivos, o crear uno desde cero con la apariencia física de cualquiera de los anteriores. Tenemos dos guerreros, un mago, una valquiria, un asesino, una sacerdotisa y una bribona. Como es natural, unas clases están más enfocadas al combate con armas y otras a la utilización de hechizos, sin contar con que cada uno cuenta con cuatro habilidades específicas y destreza en el manejo de un tipo de arma (pequeña, largo alcance, una mano y dos manos). La decisión puede parecer compleja, pero a decir verdad no afecta demasiado al desarrollo. Todas las opciones son igualmente válidas, depende del gusto de cada uno.
Ya estamos listos para comenzar. En Mazes of Fate DS encarnamos a un bizarro caballero que se pone al servicio de los habitantes de la aldea de Sumur para probar su valía. En tiempos remotos, el mundo era un lugar próspero gracias a las plegarias ofrecidas a los dioses. Sin embargo, los humanos se durmieron en los laureles y dejaron de lado el culto, lo que trajo la ira de las deidades y, en consecuencia, males de toda índole, como las pesadillas que sufren las gentes de Sumur. Las autoridades encomiendan a nuestro héroe la tarea de investigar un templo cercano, supuesta fuente de los sueños malignos. Estos primeros pasos son la antesala de una historia en la que seremos testigos de las desavenencias entre razas, alianzas de todo tipo e incluso conflictos religiosos en el mundo fantástico de Akhiel.
No nos engañemos, la línea argumental de Mazes of Fate no está clara ni siquiera desde el principio, por lo que perderse y pasar por alto detalles importantes es bastante habitual. Pero eso no quiere decir que no se pueda disfrutar, ya que se apoya en una cantidad ingente de diálogos interactivos con personajes secundarios que suelen ser bastante interesantes y hasta humorísticos. Digamos que tiene un enfoque distinto que se acerca al del rol de toda la vida. Contando las misiones secundarias, tenemos ante nosotros alrededor de 20 horas de aventura, cosa que no está nada mal.
Los primeros pasos que damos en el juego consisten en ir de un lado para otro al tiempo que entablamos conversación con los aldeanos, nos movemos por un mapa en dos dimensiones (clavadito al de la versión para GBA, por cierto), cumplimos misiones sencillas, visitamos las tiendas de rigor y, en definitiva, echamos un cable a todo el mundo.
Sin embargo, ésta es la parte más sencilla del juego. La verdadera prueba está en las mazmorras, lugares en los que se pone a prueba nuestra constancia y habilidad con la espada y la magia (o lo que es lo mismo, el Stylus). Desde la primera hasta la última, todas son sencillamente gigantescas, con un montón de caminos, desvíos, trampas, puertas, interruptores y, por supuesto, bestias que intentarán acabar con nosotros. Estos laberintos se recorren en una perspectiva en primera persona y en tres dimensiones con cierta libertad de movimiento, a diferencia de la primera versión del juego, en la que estaban estructurados en casillas. Nos movemos hacia delante, atrás y los lados con la cruceta, mientras que con el lápiz táctil giramos al personaje, algo parecido a lo visto en Metroid Prime Hunters.
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