Análisis
Soldados del siglo XXI
La franquicia Medal of Honor está dispuesta a hacerse un hueco entre los más grandes del género.
Por José Antonio González
| Publicado el día 31/10/2012 10:48
La sombra de la serie Call of Duty es muy alargada. Está claro que durante todo el comienzo de la generación y en los siguientes años la serie Call of Duty ha sido la reina indiscutible en el campo de los shooters. Por suerte, este género es muy variado y hemos podido disfrutar de una gran cantidad de juegos en primera persona de una calidad indiscutible. Desde hace algún tiempo y con la llegada de Battlefield 3, EA ha establecido dos series en este mundillo tan competitivo. Una de ellas es el nombrado título de DICE y el otro es Medal of Honor. Con una primera entrega decente, esta serie pretende afianzarse no sólo dentro del género, sino también entre los jugadores de todo el mundo. Medal of Honor Warfighter es la nueva entrega de esta serie y ha sido desarrollada por el grupo interno de EA Danger Close, que ha empleado para tal fin el potentísimo motor gráfico Frostbite 2.0. Los resultados sin embargo son un tanto agridulces, no sólo por el tema visual sino también por ciertos puntos del desarrollo. Vamos a intentar explicar qué ha pasado con esta entrega y qué gusta o qué falla en Medal of Honor Warfighter.
Comenzamos con la historia. Aquí es imposible desviarse del tema, más que nada por la temática del juego. Soldados, secuelas de guerra, misiones encubiertas, familias destrozadas, todo un elenco de tópicos que cumplen su papel y nos meten en situación. La acción nos sitúa bajo la piel de un equipo de US Navy SEALs formado por los ya conocidos Preacher, Mother y Voodoo en su lucha contra el contrabando de armas. Tras un seguimiento, los componentes del equipo hacen volar un camión en el que supuestamente reside una gran cantidad de armamento. Sin embargo, las cosas se tuercen cuando la explosión del camión se multiplica por diez, algo lógico si tenemos en cuenta que el cargamento real no eran simples armas, sino PETN, uno de los explosivos conocidos más potentes del mundo. A partir de aquí, estos SEALs seguirán un entramado de corrupción y crimen que les llevará hasta el origen de una inmensa operación.
Seguimos con el desarrollo y como es costumbre podemos dividir el título en dos partes bien diferenciadas, por un lado tenemos la campaña y por otro el apartado multijugador. La campaña en Medal of Honor Warfighter es justo lo que podíamos esperar en términos de desarrollo y duración. Alrededor de seis horas de acción, siempre dependiendo del nivel de dificultad en el que juguemos, y una sucesión de misiones en distintos lugares del mundo. En principio todo marcha bien, hay acción, diálogo, todo va tomando forma, pero tras un rato nos damos cuenta de que algo falla. La historia, que se cuenta principalmente a través de escenas generadas por ordenador de dudosa calidad, va perdiendo fuelle a medida que se avanza, es más, nunca llega a despegar. Este factor ya de por sí condiciona bastante la partida y las ganas de avanzar, que disminuyen poco a poco. Una vez metidos en el juego, apreciamos que tanto las situaciones, en general, tampoco ayudan demasiado al conjunto debido a cierta pasividad, tanto en los enfrentamientos como en las situaciones que se crean a medida que avanzamos. No queremos decir que todo el juego sea así, pero la sensación que queda es que al título de Danger Close le falta fluidez en el desarrollo, tensión en los combates, personajes muchísimo más carismáticos y desarrollados y en fin, una historia y unas situaciones de guerra como Dios manda. Como decimos, no todo el juego se basa en esta norma, también hemos disfrutado algunos buenos momentos, pero la sensación final que nos deja es la que hemos descrito.