Respecto al apartado técnico, el título de Danger Close nos aboca a una situación similar, de confusión, ya que encontramos algunas cosas muy positivas y otras bastante negativas. Empezamos por el motor gráfico que utiliza Medal of Honor Warfighter, el Frostbite 2.0, que tan buenos resultados ha cosechado en el aclamado Battlefield 3. A primera vista se nota que es un motor gráfico muy potente y sobre todo muy nítido, especialmente en entornos abiertos. Ahora bien, salta a la vista que en absoluto se le ha sacado todo el partido que se le puede sacar, y eso lo vemos gracias a detalles como por ejemplo la escasa calidad de algunas texturas cuando estamos cerca de ciertos objetos o efectos como los del agua que parecen en ocasiones que sean de la anterior generación. Pero no todo es malo, ya que gracias a la nitidez de la que hablamos y de la potencia inherente del motor gráfico, en ocasiones podemos disfrutar de un realismo muy elevado, especialmente en algunos enfrentamientos que tienen lugar en el desierto. Así pues, al igual que con el desarrollo, nos invade la misma sensación agridulce que hace que hayamos quedado un poco desencantados con el resultado final.
Uno de los puntos fuertes del juego es sin duda el apartado multijugador. Como ya sabéis de anteriores títulos, todo lo referente al modo multijugador se gestiona a través de Origin, la plataforma digital de EA. A su vez, todo lo referente a nuestras estadísticas, nuestras armas, combinaciones, partidas y cualquier dato cuantificable está gestionado por el servicio Battlelog, una plataforma diseñada para albergar todos nuestros progresos tanto en Battlefield como en Medal of Honor. Respecto al multijugador en sí, encontramos que si bien no es Battlefield, sí que dispone de un amplio repertorio de modos de juego, a saber: "Operaciones reales", "Warfighter", "Misión de combate", "Zona de conflicto", "Control del sector", "TCT: Equipo" y "Home Run". Detrás de todos estos nombres se encuentran en su mayoría los típicos modos "Deathmatch", capturar la bandera o asegurar la zona que ya conocemos.
En términos generales el multijugador funciona bastante bien, sin lag, y con partidas bastante fluidas. Salvo algún bug aislado aunque recurrente según hemos podido comprobar, (hablamos de ese bug en el que el jugador renace fuera del escenario), todo funciona como debe. Los escenarios, pese a que pierden calidad respecto a los que vemos en la campaña, están bien diseñados y permiten abordar al enemigo desde multitud de puntos de entrada. Una de las grandes bazas de este apartado es la amplia personalización que permite tanto de nuestro soldado como de la facción a la que pertenece y especialmente del arma, de la cual podemos cambiar y mejorar prácticamente todas sus partes.
Acostumbrados a obras mucho más épicas en este tipo de juegos, la bada sonora de Medal of Honor Warfighter se nos antoja un poco floja, sin fuerza. Los temas están bien, algunos de ellos memorables, pero la falta de magnitud en los momentos clave de la historia relega este apartado a posiciones más bajas de lo que deberían estar. Las voces en general están bien dobladas al castellano, aunque en inglés se escuchan especialmente bien. Los disparos y todo lo referente al combate sí se merece un notable alto, especialmente gracias al realismo de alguna de las armas que encontramos al ser disparada.
La palabra que mejor define esta creación de Danger Close es agridulce. Elementos muy buenos combinados con otros que descuadran el acabado final por completo. En resumen, campaña flojita combinada con un multijugador que promete (aunque necesita un parche cuanto antes) y un apartado visual que destila potencial pero que se queda a medio gas. Si eres amante de los shooters en primera persona del estilo de guerra actual así como del apartado multijugador, es una opción, pero si esperas una campaña épica y una gran historia, mejor olvidarse del tema.