Análisis
Todo el mundo paga, que quede claro
El esperado juego de Pandemic llega al mercado dispuesto a arrasar con todo lo que se ponga por delante, si les pagamos, claro está.
Por Pablo Cruz Delgado
| Publicado el día 19/09/2008 00:08
Al igual que su primera parte, Mercenaries 2 también mezcla el sistema de un juego de acción en tercera persona con la libertad característica de los Grand Theft Auto. En esta ocasión el país por donde nos moveremos se inspira en Venezuela, un mapeado realmente grande y muy variado en el que podemos encontrar desde grandes urbes a poblados chabolistas y grandes extensiones de selva. Una vez acabemos con la misión en la que conseguimos nuestra base de operaciones, tenemos o bien la posibilidad de realizar misiones o bien el deambular por un mapa que, al principio, se encuentra limitado y que iremos desbloqueando conforme avancemos en la aventura y entablemos relación con las cinco facciones existentes en la ciudad.
Movernos por la ciudad no supondrá ningún problema ya que disponemos de un GPS que, aunque a veces se vuelva loco y no nos indique bien la ruta (al igual que ocurre en la realidad), generalmente nos será de gran ayuda para desplazarnos de un lugar a otro. Además de movernos a pie también podemos recorrer el mapa en cualquiera de los medios de transporte que hay a nuestra disposición: coches de todas las clases, motos, aviones, barcos, tanques y un largo etcétera. La manera de conseguir estos vehículos es o bien adquiriéndolos en las tiendas de las diferentes facciones una vez les hayamos realizado varias misiones o bien simplemente robárselos a los ciudadanos. Hacernos con un coche de otro será fácil, ya que simplemente tenemos que pulsar un botón pero para conseguir otros vehículos como tanques o helicópteros (y sobre todo cuando los llevan enemigos) tendremos que superar una secuencia QTE en la que liquidamos al conductor y nos ponemos al volante.
Como en cualquier lugar del planeta, aquí el denominador común también es el dinero, que todo lo mueve. Es el elemento más importante del juego, ya que sin él no podremos adquirir ni armas, ni munición ni tampoco otras cosas indispensables para avanzar en la aventura. Por suerte somos mercenarios y cobramos por matar, así que simplemente tenemos que ir realizando encargos para llenar nuestras arcas. Existen otras formas de hacer fortuna, como por ejemplo hacer apuestas con nuestros amigos o robar grandes cantidades de dinero que de vez en cuando hay dispersas por el mapa; para esto último necesitaremos tener contratado a un piloto de avión que lo recoja y lo lleve a nuestra base, pero no os preocupéis esto es algo que sucederá automáticamente cuando avancemos un poco en el desarrollo. Y con el piloto ya contratado, además de recoger dinero también podremos robar armas para ataques aéreos, evacuar prisioneros o robar combustible, que la gasolina aquí también existe (al menos para el helicóptero) y tampoco es gratis.
Ya hemos mencionado varias veces a las facciones, que normalmente son grupos privados dispersos por Venezuela, cada una de ellas con sus propios intereses y normalmente enfrentadas unas con otras, pero nosotros somos mercenarios por lo que eso no debe importarnos. Poco a poco iremos conociendo a estos grupos, los cuales nos irán ofreciendo trabajos. La primera para la que trabajaremos será UP (Universal Petroleum, una multinacional petrolífera). Normalmente, pasada una prueba de reconocimiento nos irán ofreciendo trabajos y encargos que tenemos que tener cuidado de aceptar o no ya que pueden fastidiar nuestras relaciones con otra facción diferente. Y es que con cada una de ellas tendremos un medidor de amistad: si nos llevamos bien con ellas no tendremos problemas en conseguir trabajo o adquirir artículos en sus tiendas, pero si por el contrario estamos enemistados dispararán a matar nada más vernos. Siendo precavidos y eligiendo bien los encargos no tendremos problema y podremos coger tajada de todos los lados.
Las misiones que nos encomiendan son siempre asesinatos maquillados de una manera o de otra, pero en realidad son matanzas. Para llevarlas bien a cabo necesitaremos un buen arsenal a mano, cosa con la que no habrá problema. El abanico de armas disponibles es enorme, desde toda clases de pistolas a varias metralletas y rifles, armas fijas, lanzagranadas, cohetes explosivos, el buen hacer de un tanque e incluso un demoledor ataque aéreo. Aunque solamente podemos portar dos armas de fuego a la vez también tenemos hueco para varias granadas, cargas de C4 y, por supuesto, siempre le podemos dar un toque a nuestro piloto de avión para que derrumbe algún obstáculo.