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A nivel técnico el juego nos da una de cal y otra de arena. Por una parte tenemos un mapeado muy extenso que ha sido recreado sin reparar en detalles y que francamente se disfruta sólo con dar una vuelta por él y ver las diferencias entre un entorno selvático y una urbe venezolana. También ha sido un gran acierto la inclusión de la posibilidad de destruir todo el entorno que compone el juego. En ocasiones es un verdadero espectáculo, por ejemplo, presenciar cómo un ataque aéreo destruye edificios o construcciones por completo. Otro de los puntos fuertes de este apartado es el gran detallismo que tienen diversos fenómenos como el fuego o el agua, es realmente impresionante ver como de la explosión de un coche se traspasa el fuego a unos árboles colindantes y el fuego consume todo lo que hay a su alrededor.
Además de que no haya tiempos dentro de todo el mapeado, la tasa constante de frames por segundo es de agradecer. Dentro de los personajes destacan los mercenarios principales y poco más, existe una gran diferencia si presenciamos el diseño de Mattias Nilsson y el de un soldado normal o incluso con el de Ramón Solano, por ejemplo. Los vehículos a simple vista también están bastante conseguidos, sin embargo a pesar de incluir un entorno destructible casi por completo no se han incluido daños "reales" en los vehículos. No esperéis que un coche se vaya abollando como lo hace en un Grand Theft Auto, aquí perderá una puerta, el capó y demás partes grandes hasta que finalmente explote. Algo que, a decir verdad, no queda bien, teniendo como ya hemos dicho un entorno destructible.
Pero además de esto también encontraremos otros fallos como el clipping, el popping cuando vamos muy deprisa con algún vehículo y sobre todo la carga tardía de texturas; un problema endémico del motor Havok en Xbox 360, además de los problemas con la física que ya hemos comentado algo con las motos, colisiones de vehículos, etc.
En cuanto al sonido, nos encontramos con un doblaje al castellano en el que reconoceremos varias de las voces que aparecen de series de televisión o películas. Un trabajo que a pesar de no ser excepcional, cumple bastante bien con su cometido y siempre es de agradecer. En cuanto a la banda sonora, ésta pasa desapercibida casi por completo a lo largo de la aventura, además de incluir un repertorio de temas algo escaso. Los sonidos de los disparos y las constantes explosiones no dejan casi cabida a los temas musicales.
En conclusión, si te gusta la acción a raudales y sin prejuicios, Mercenaries 2 es tu juego, ya que ofrece diversión sin complicaciones. Sus carencias en la inteligencia artificial, además de los diversos fallos gráficos y en la física hacen que no se lleve una calificación mejor. Sin embargo, ser una opción bastante recomendable dentro del extenso género de los shooter en Xbox 360 es ya de por sí una proeza. Un título que no decepcionará a ningún aficionado del género pero que podría haber sido mucho mejor si se hubieran trabajado más algunos aspectos.
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