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Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty
De patriotas e hijos de la libertad
¿Qué decir de Metal Gear Solid que no haya sido repetido hasta la saciedad? Es un juego desarrollado por Hideo Kojima, una de las grandes mentes de la industria. La serie Metal Gear lleva desde los años 80 en el mercado, y consta con múltiples títulos: Metal Gear, Metal Gear 2: Snake's Revenge, Metal Gear Solid: Ghost Babel, Metal Gear Solid y finalmente Metal Gear Solid 2. Esta entrega sigue directamente el argumento del primer Metal Gear Solid aparecido en PSX hace unos años, donde Solid Snake luchaba contra su hermano Liquid Snake, que había robado un tanque nuclear conocido como Metal Gear, con la esperanza de hacer resurgir la organización de su padre, Outer Heaven. Naturalmente, el argumento era mucho más complejo que esto, pero no conviene adentrarse más con tal de no estropear las sorpresas del primer juego a nadie.
En Sons Of Liberty comenzaremos controlando a Solid Snake, que recorrerá un buque militar en busca de indicios acerca de la existencia de Metal Gear Ray, un nuevo modelo de Metal Gear desarrollado por la marina de los Estados Unidos con intención de reforzar su hegemonía mundial. Al poco, este barco será tomado por el ejército de Sergei Gorlukovich, que ayudado por Revolver Ocelot pretende llevar a la "madre Rusia" a su vieja gloria. Este escenario dura poco, y es un mero entrante a lo que será el mejor argumento de cualquier juego de PS2 hasta la fecha, que tomará algunas ideas del primer MGS y otras nuevas para ampliarlas a un nivel mucho más épico que su antecesor.
Tras terminar con esta escena, nos encontraremos controlando a Raiden, cuya misión es entrar en el Big Shell, una plataforma junto a Nueva York cuya función es limpiar el chapapote que dejó un barco que se hundió allí dos años atrás (Y es que en USA se pueden hundir mil Prestidges: Ellos son más chulos que un ocho). En esta plataforma se encuentra secuestrado por un grupo terrorista el presidente de los Estados Unidos. El nombre del grupo terrorista, Sons of Liberty, el nombre de su líder, Solid Snake.
La idea de usar a Raiden como personaje controlable la mayor parte del juego es algo que ha decepcionado a muchos jugadores, según los cuales Snake es mucho más carismático. Lo cierto es que Raiden es bastante diferente de Snake, y se muestra como alguien más inseguro y "menos macho", pero no por ello resulta poco interesante. Lo cierto es que si lo miramos por el lado bueno, este personaje sirve para darle a Sons of Liberty un aire distinto al de su predecesor, y según el mismo Kojima, Raiden sirve para que el jugador pueda ver a Snake como una especie de figura mítica.
Sin embargo y dejando de lado el carisma del protagonista, el argumento de esta segunda parte- como dicho anteriormente- es mucho más complejo que el de su antedecesor. Así como MGS apostaba por un argumento que- aunque inteligente y con muchas sorpresas- no planteaba cuestiones excesivamente originales (Y es que por muchos giros argumentales y vueltas de tuerca, la esencia de grupo-terrorista-con-arma-nuclear se mantenía) esta segunda parte lleva todo a un nivel superior, llevando la aventura de Raiden mucho más allá de el secuestro del presidente que se nos sirve al principio. Incluso hay quien se atreve a afirmar que plantea cuestiones profundas acerca de diferentes temas, y es que- a pesar de no ser Jean-Jacques Rousseau - Kojima desarrolla bien temas como la dignidad humana, la libertad de la sociedad y el individuo y la relación entre libertad y progreso, jugando también con el efecto culatazo de la tecnología.
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