Análisis
Sobre el origen de las serpientes y el Gran Jefe
Hideo Kojima nos ofrece su más grandiosa obra en esta generación y posiblemente de su vida. Con "Snake Eater" la saga "Metal Gear Solid" alcanza un nuevo nivel de calidad .
Por David García Abril
| Publicado el día 12/11/2005 01:51
Complementando el apartado gráfico, KCEJ no podía quedarse atrás con el apartado auditivo. Una vez más, el compositor de Hollywood Harry Gregson-Williams se hace cargo de la música del juego, esta vez secundado por el compositor principal de la primera entrega de la trilogía, Norihiko Hibino. Destaca el hecho de que ambos han escogido un estilo musical similar al de las películas de James Bond, especialmente de las Sean Connery, dejando de lado los ritmos tribales y militares de las entregas anteriores (aunque estos todavía tendrán cabida en algunas escenas clave) Algo que se hace especialmente evidente en el tema principal del juego, titulado "Snake Eater", el cual aún sin ser ninguna maravilla, resulta verdaderamente simpático.
El tandem formado por Gregsno-Williams y Hibino ha dado como resultado una banda sonora muy sólida y competente, mucho más efectiva que la de MGS2 (aunque en esto habrá más de uno que no esté de acuerdo, que ese estilo a lo James Bond no puede decirse que sea del agrado de todo el mundo) Además se han vuelto a usar música interactiva que, mayor inri, es distinta en los diferentes escenarios, algo que ya se experimentó en "The Twin Snakes" para NGC. Aunque no puede decirse que supere al magnífico trabajo que realizó Hibino para el juego de PSX, ya que se nota una cierta falta de temas memorables, aunque quizás esto se deba más que nada a que casi todos los mejores temas del juego se escuchan al final de la historia.
Algo que conviene señalar es que en este juego se ha optado por el silencio de música para la mayoría de los escenarios, del mismo modo que en juegos como "ICO" o "Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo". De este modo, la música tan solo empezará a sonar en los momentos cumbre, incluyendo cada vez que un enemigo nos descubra. Pero no os llevéis al engaño, que a pesar de todo el equipo de Konami ha sabido seguir bien la estela del equipo de Fumito Ueda, dotando al título de una amplísima biblioteca de efectos de sonido, mucho mayor que la de las entregas anteriores. A los consabidos sonidos de disparo, que se corresponden con las de las armas de la época, explosiones y demás, hay que sumar los sonido de animales, los de la corriente de ríos y cascadas, el susurrar del viento y un largo etcétera. Una verdadera delicia para los oídos, aunque no siempre se esté acompañado de la notable música.
El doblaje, que una vez más vuelve a estar en inglés (parece que Konami no tiene intención de volver a repetir el trabajo del primer juego) está a la altura de las circunstancias. David Hayter, que prácticamente es el único actor que vuelve al redil desde las entregas anteriores, le da a este "nuevo" Snake esa personalidad de tipo duro que tan famoso ha hecho al personaje, además de añadir nuevos matices muy bien llevados.
El resto del elenco de voces no se queda atrás, destacando entre otros a Josh Keaton, quien resulta altamente convincente en el papel del joven Ocelot. También están Neil Ross, que le da un perfecto toque sádico al personaje de Volgin y Jim Piddock, que le da un toque de distinción al Mayor Zero con su acento británico. No obstante, la mejor de todo el reparto es una sensacional Lori Alan en el papel de The Boss. Un personaje extremadamente complejo, de hecho mucho más que el propio Snake, y lleno de matices que Alan consigue plasmar a la perfección. Además que The Boss es el personaje que expone casi toda la carga filosófica del argumento del juego y que su actriz de doblaje consigue expresar con excelente elocuencia. La única nota negativa del doblaje son algunos de los dobladores de los miembros de la unidad Cobra, que sobreactúan cosa mala, pero dado el poco tiempo que aparecen resulta un mal menor.
La música de Gregson-Williams y Hibino supera a la de MGS2. Aunque esta sonará menos a menudo
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Los efectos de sonido son de una calidad sublime, y en cantidad variada. Como debe ser
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El doblaje al inglés vuelve a ser de categoría, destacando a una sensacional Lori Alan como The Boss
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