Análisis
Ni Rambo lo habría hecho mejor
Cinco años después, Metal Slug 3 llega al mercado doméstico en una conversion digna de la saga que no decepcionará a los seguidores, ademas a un precio muy tentador.
Por Victor Martin Ramirez
| Publicado el día 08/01/2005 21:39
De la recreativa a tu casa
¿Quién no ha disfrutado de verdad en unos salones recreativos? La ilusión de ir con tus antiguas 100 pesetas a disfrutar de juegos que no existían en tu Super Nintendo o tu Megadrive, de estarte mirando a verdaderos maestros jugando al King Of Fighters o al Capitan Comando, de jugar a juegos que en un principio parecían imposibles pero que después de muchas partidas, y de mucho dinero también, llegabas a dominarlos con una facilidad pasmosa para orgullo propio y admiración ajena.
Y es que había ciertas recreativas donde se montaban unos auténticos corrillos de gente emocionada por una persona que quizá ni siquiera conocían, llegando a animarle, consolarle e incluso prestarle dinero sólo por querer compartir con alguien ese momento de emoción (y por querer ver la siguiente fase, claro). Un ejemplo de este tipo de recreativas es Metal Slug.
Metal Slug ha sido, y es, una de las sagas estandarte de la difunta SNK (ahora convertida en SNK Playmore) desde que se lanzara su frenética primera parte en los salones recreativos durante 1996. Cinco entregas más siguieron la estela de la primera parte (sin olvidar las versiones Pocket de la NeoGeo Pocket ni la última lanzada para Gameboy Advance) y actualmente se encuentran en desarrollo Metal Slug 6 y Metal Slug 3D.
Las premisas básicas de todo Metal Slug que se precie y que ha hecho de esta saga una de las más queridas por los usuarios (pese a vaciarles los bolsillos no pocas veces) son la fantastica jugabilidad y su peculiar humor paródico (a nadie se le escapa el sospechoso parecido del General Morden con Saddam Hussein o el del ejercito enemigo con las tropas nazis, símbolo incluido). Todo ello sin olvidar la condenada dificultad que nos ha hecho maldecir sin piedad a los programadores desde 1996 y en cada una de sus entregas.
La parte que nos ocupa, Metal Slug 3, no es la excepción y nos llega ahora en versiones PS2 y Xbox, 5 años después, con algunas novedades respecto a la recreativa y a un precio muy tentador para los amantes de la clásica acción lateral en 2D.
MISSION ONE: START!
En Metal Slug 3 nos metemos en la piel de un soldado dispuesto a dar fin él solito, o con ayuda de un segundo jugador, a todo un ejercito, como poco. Y es que la variedad de enemigos ha ido aumentando en cada entrega exponencialmente, tomando en esta cuarta entrega unos tintes casi demenciales, llegando a luchar contra cangrejos gigantes, plantas carnívoras modificadas genéticamente, zombis al mas puro estilo Resident Evil, yetis de las cavernas o soldados, entre otros muchos.
Lo mejor de todo es que tan sólo necesitamos 3 botones y el pad direccional para sembrar el caos y la destrucción en las tropas enemigas. Con cada botón realizaremos las funciones clásicas de las recreativas en este tipo de juegos, esto es: salto, disparo y lanzar bombas, y controlar al personaje no nos llevará apenas tiempo y notaremos la sencillez de su control al poco rato de estar jugando.
Comprender el sistema de juego de un Metal Slug tampoco es una tarea compleja, ya que sólo debemos matar a todo lo que se mueva y llegar al final de la fase donde nos espera el previsible enfrentamiento con el jefe de fase. En este sentido nos encontraremos con 5 fases, rompiendo con la tradición de las 6 fases en la saga. Lo que puede llevar a la decepción en un principio no es tal, puesto que la 5ª fase es muchísimo mas larga que las anteriores, llegando a enfrentarnos a más de un jefe final, y podría haber sido dividida perfectamente en 2 ó 3 fases.
Que tiempos cuando solo había soldados que masacrar...
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Habra fases con un planteamiento distinto al clásico
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¡La bolsa o la vida!
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