La mecánica de juego de
Micromachines V4 es como la de cualquier título dentro del ámbito de los karts. Es decir, no nos limitaremos a recorrer una pista simplemente, como sucede en los juegos de conducción tipo Gran Turismo o Need for Speed, sino que los escenarios se encuentran plagados de unos objetos de ataque que tienen como función principal debilitar la barra de vida del resto de contrincantes, y por ende, que éstos corran de manera lenta, tales como un martillo, una especie de rayo o unos dados bomba.
Aunque todo lo contado anteriormente suene divertido, el desarrollo de las carreras se hace incomprensiblemente aburrido por dos razones fundamentales. Una de ellas es el control que pese a ser intuitivo no termina de convencer ya que en ocasiones nos lleva a frenar demasiado bruscamente en una curva lo que hace que perdamos un tiempo preciadísimo que no podemos desperdiciar en juegos como este porque poseen una dificultad demasiado elevada. Y sí, esta es precisamente el segundo factor que entorpece el buen desarrollo de
Micromachines V4. Puede que sea ascendente, pero seguimos pensando que a los desarrolladores se les ha ido la dificultad de las manos ya que el nivel estándar de juego es más díficil de superar que meter un elefante por el ojo de de una aguja. Y esto hace que el jugador medio tenga que repetir un circuito hasta diez o quince veces produciéndole frustación nada recomendable.
Todavía nos falta comentar, dentro de los apartados jugables, un factor bastante importante como lo es la duración. En esta juego, ésta se presenta bastante difícil de determinar ya que las horas totales que nos puede ofrecer
Micromachines V4 son muchas, pero también tenemos que tener en cuenta que muy probablemente la monotonía del juego pueda con nosotros. Asi que, si bien la duración es amplia, la
vidilla del juego no lo es tanto.
Dejando atrás la explicación sobre las posibilidades jugables de
Micromachines V4, vamos a adentrarnos en temas de índole más técnica. La primera impresión que nos da el apartado gráfico del título en cuestión es bastante fría. Todo parece muy propio de juegos de hace unos cuantos años. Pero al analizarlo mejor, podemos darnos cuenta que el juego no necesita más que esto. Es posible que no alcance la cumbre gráfica, pero el juego en ningún momento la desea alcanzar. Los escenarios, en general se encuentran bastante cerrados. Es decir, aunque sea grande, tenemos un camino prefijado del que no podremos salir demasiado por lo que los típicos atajos brillan por su ausencia en este juego, aunque siempre podremos recortar segundos cogiendo mejor las curvas que nuestros atrevidos contrincantes. También debemos comentar que los escenarios son bastante variopintos y que van desde la azotea de un edificio a un baño, pasando por la típica y tópica mesa de billar, una calle en construcción, una especie de peluquería o un jardín.
Todo el universo recorrido por nuestros Micromachines se muestra bastante sólido y colorido, al igual que los propios coches en sí, aunque el tamaño de estos pueda resultar pequeño en determinadas ocasiones. Aunque los menús sigue esta tónica general, el diseño de estos deja que desear, además de estar llenos de múltiples y molestos tiempos de carga. Todo lo referente al apartado sonoro es francamente malo. La única melodía que suena en todo el juego es la del menú y es de una calidad bastante baja. Además de esto,
Micromachines V4 posee unos pseudos Fxs como el irreal sonido que hacen los motores de los diferentes coches. Todo lo nombrado anteriormente son pruebas fehacientes del paupérrimo apartado técnico del título, que cómo es lógico, hace que el juego pierda enteros en su calificación final.
La conclusión final de esta crítica es bastante clara. Si hacerte con
Micromachines V4 está en tu lista de compras, te aconsejamos alquilarlo antes ya que es posible que no aguantes la monotonía del juego. Eso sí, siempre se puede pasar una tarde amena jugando en compañia de unos amigos al modo multijugador si hacemos la vista gorda ante el pobre apartado técnico.
Por: Roland David Barrolleta Franco