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Mirror's Edge
Entre tejados
En una época en la que la innovación en los videojuegos escasea y los refritos de escasa calidad invaden las estanterías las nuevas ideas se agradecen. Abrir nuevas vías de creación es complicado y arriesgado, pero todos los que llevan mucho tiempo metidos lo saben apreciar. Hartos de juegos de disparos en la segunda guerra mundial, RPGs japoneses cortados por el mismo patrón, juegos deportivos y demás topicazos perennes en la lista de novedades cualquier bocanada de aire fresco es bien recibida. Desafortunadamente, acostumbran a presentar problemas que les impiden estar en los puestos de honor en las listas de puntuación pero pueden marcar tendencias e influir en las nuevas generaciones de videojuegos que encuentran en ellos una fuente de ideas que permita mejorar sus productos. Este es el caso de Mirror's Edge.
Encuadrado en una nueva estrategia comercial de EA que se basa, por increible que parezca viniendo de la compañía canadiense, en potenciar los juegos creativos e innovadores en vez de producir clones como churros, ME llama la atención desde el primer momento. Lo primero que sorprende son los gráficos planos, coloristas y extremadamente nítidos y voluntariamente poco realistas que rompen con los esquemas vistos hasta ahora en una nueva generación en la que parecía más importante el número de gotas de sudor que le caían al personaje que el diseño artístico. Asimismo, un juego de plataformas en primer persona tampoco es un punto de partida habitual. Este planteamiento novedoso ha generado una expectación muy grande entre todos los estratos del mundo videojueguil. Los que ya de por sí siguen con atención todos los lanzamientos se sintieron atraídos por la gran campaña de publicidad que ha precedido al juego y los que sólo ojean de vez en cuando las novedades vieron en él un juego distinto en el que poder fijarse. Por ello Mirror's Edge se enfrenta a un problema importante, cumplir todo lo que se espera de él.
Mirror's Edge plantea una ciudad futurista, en la que los ciudadanos viven subyugados voluntariamente a un gobierno firme y autoritario. La sociedad sacrificó la libertad en pos de la seguridad. Los jefes tienen autorización a utilizar cualquier medio para garantizar la seguridad de las personas y, evidentemente, eso incluye la represión a cualquier tipo de disidencia. Aún así, los opositores están presentes, aunque son pocos y muy poco influyentes. Se comunican mediante los 'runners', un grupo de solitarios mensajeros que recorren las azoteas y los tejados de la ciudad, lejos del ruido y el ajetreo de las calles y, por supuesto, de la policía. Uno de estos 'runners', Faith, es la protagonista absoluta de Mirror's Edge. Como acostumbra a ocurrir, Faith será otro héroe por accidente. Se verá enzarzada en una conspiración misteriosa que pretende acusar a su hermana de un asesinato que no ha cometido y, a la vez, dar pie a una caza indiscriminada de los 'runners'. Como es habitual, nuestra amiga no se contentará con salvar el pellejo, sino que intentará descubrir qué hay detrás de la acusación de su hermana.
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