Análisis
Seguir con vida
El estudio sueco DICE, bajo el apadrinamiento de Electronic Arts, pone toda la carne en el asador para ofrecernos una fórmula tan original como arriesgada: un plataformas en primera persona.
Por David García Abril
| Publicado el día 04/12/2008 07:08
Belleza urbana
En esta generación en la cual los videojuegos parecen haber entrado definitivamente en el infame "valle inexplicable" (uncanny valley para los pijos), muchos han sido los que se han quejado de entornos gráficos demasiado parecidos unos a otros, con un abuso excesivo de los colores neutros, especialmente el gris y el marrón. ¿Reflejo de la ola de pesimismo que asola el mundo, ahora acentuada por la crisis financiera, o simple vaguería y falta de ideas? En cualquier caso resulta difícil negar que es cierto que los entornos más luminosos y coloristas han pasado a ser la minoría, por lo que se agradecen los juegos que optan por apartados visuales como los de este juego.
A pesar de emplear el Unreal Engine 3 (cuyo sobreuso es, para muchos, uno de los principales culpables de que tantos juegos se parezcan entre sí), Mirror's Edge consigue salirse por la tangente y emplear el motor de Epic Games para dar cuerpo a unos escenarios que consiguen enamorar al jugador gracias a una estética y un diseño visual únicos. Su dirección artística se basa en el empleo de texturas coloristas sin demasiados detalles pero con un cuidado del diseño del conjunto abrumador. El color blanco es el predominante, pero se combina de maravilla con rojos, azules, verdes, grises claros, naranjas, etc, lo que deriva en escenarios de aspecto más o menos minimalista pero radiante y atrayente.
Mención aparte merece la iluminación del juego, que es de las mejor pensadas que se han visto en muchos años. El aspecto luminoso que tiene los escenarios, principalmente en exteriores durante el día, hace que la ciudad tenga un aspecto que mezcla de manera magistral frialdad y belleza. Una frialdad que, al contrario de lo que pueda dar a entender el comentario a priori, resulta positiva, ya que refleja de manera contundente el ambiente de la ciudad de Faith, donde la paz y la seguridad son solo una fachada que oculta tras de sí un ambiente hostil y opresivo. Todo ello dando al mismo tiempo una estética moderna y cercana, lo cual da un toque sutil y casi subconsciente de terror político del cual quizás no estemos demasiado lejos en la realidad.
Los escasos personajes y enemigos, por su parte, están bien modelados y cuentan con unas animaciones muy cuidadas, por lo que mantienen el nivel. Tan sólo resulta achacable que estos lucen el molesto brillo aceroso que denotan la mayoría de juegos de la generación actual, lo que les quita bastante credibilidad. Entre otras cosas porque estos brillos no se dan en los escenarios a pesar de la abundante iluminación, por lo que el fallo destaca más. No obstante, teniendo en cuenta que en este juego los personajes tienen poco protagonismo dentro del apartado gráfico, dominado principalmente por la escenografía, se convierte en un mal menor.
Los gráficos también presentan otros defectos menores como algunas texturas que no mantienen el tipo del todo en las distancias cortas o el infame efecto de carga de las mismas tan propio del Unreal Engine 3 que, aunque más disimulado que en otros juegos que hacen uso del mismo (en parte por la estética más minimalista), sigue estando ahí y se nota en algunos momentos. No obstante, si bien estos defectos se notan irremediablemente, todo queda en simples asperezas al lado de la inconmensurable dirección artística, la grandilocuente fluidez del juego, sin ralentización alguna, y la perfecta recreación del efecto de vista en primera persona "real", pudiendo ver el cuerpo de Faith cuando miramos hacia abajo (nada de que el personaje sea una cámara flotante). Sencillamente soberbio.
"Mirror's Edge" nos muestra un apartado gráfico totalmente desligado de las tendencias actuales
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A pesar del usar el Unreal Engine 3, el juego es colorista y con una iluminación sublime como pocas
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Los personajes, aunque bien construidos, se muestran un pelín artificiales por sus brillos
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Los gráficos tienen algunos fallos pequeños, pero no desmerecen al magnífico conjunto
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