Análisis
Seguir con vida
El estudio sueco DICE, bajo el apadrinamiento de Electronic Arts, pone toda la carne en el asador para ofrecernos una fórmula tan original como arriesgada: un plataformas en primera persona.
Por David García Abril
| Publicado el día 04/12/2008 07:08
Parkour subjetivo
Llegamos al punto clave de Mirror's Edge, el cual ha levantado interés, desconfianza, júbilo y recelo en todo el sector, además de dividir a la prensa especializada, que es la jugabilidad. El concepto de las plataformas desde una cámara en primera persona, visto fríamente, no es especialmente innovador, ya que no es la primera vez que se intenta, aunque fuera como elemento complementario de la jugabilidad principal del título. Pero lo que sí que puede decirse de Mirror's Edge es que es el primer juego que ha decidido saltarse todo lo establecido en el género para crear, no un FPS con momentos de saltos bien hechos, sino un juego de plataformas puro y duro con vista subjetiva.
El primer paso seguido por DICE es un control que, aunque en principio parece extraño, al final se ha ejecutado con gran habilidad. Al ser un juego en primera persona esto obliga al jugador a tener sus pulgares sobre los joysticks analógicos en todo momento, por lo que se dejan todas las acciones principales para los botones superiores. De esta manera la función de salto queda asignada al botón "LB", un botón que por el diseño del mando de 360 se hace un poco incómodo (la versión de PlayStation 3 tendría ventaja en este punto), pero uno acaba acostumbrándose.
Con la configuración de botones del juego llegaremos a hacer una gran cantidad de movimientos propios del parkour, un deporte reciente que consiste en recorrer terrenos urbanos sorteando sus obstáculos "naturales" con saltos ágiles y movimientos acrobáticos. Una práctica que en países como Francia tiene una gran cantidad de seguidores y que va ganando adeptos en todo el mundo. Así pues podremos correr por paredes, saltar de una pared a otra, deslizarnos por el suelo, balancearnos por barras fijas, escalar por tuberías, descender por tirolinas, etc... Una cantidad de movimientos que aprenderemos en el tutorial de turno y que podremos enlazar unos con otros de manera fluida para llegar a encadenar espectaculares acrobacias.
Para el ataque dispondremos de puñetazos y patadas, además de la posibilidad de desarmar a los enemigos para así usar su arsenal. También contamos con una función de "tiempo bala" en la que el juego va a cámara lenta durante unos segundos para facilitarnos el combate y los saltos más complicados. Pero aun con esta ayuda Faith es una runner, no una pistolera. Usar las armas de fuego se vuelve desaconsejable, ya que nuestra protagonista aguanta como mucho tres disparos y además no podremos recoger cargadores, por lo que el arma se vuelve inútil una vez vaciamos el que ya tiene. Todo esto que en un juego convencional sería una traba en realidad es una decisión de diseño jugable que potencia lo que el juego busca, que es que el jugador sea un corredor y un saltarín nato. Es decir, resulta más ventajoso evitar a los enemigos y huir de ellos que el combate directo, por lo que más nos vale ponernos las pilas en los saltos.
Y hay que decir que el juego consigue enganchar si uno aprende a aceptar este enfoque. Es decir, si uno se deja de prejuicios y comparaciones absurdas con los Half-Life, Call of Duty, Halo o incluso Metroid Prime de turno. Mirror's Edge busca un tipo de jugabilidad totalmente diferente, más cercano a lo que sería un Prince of Persia con las diferencias inherentes al cambio de perspectiva, ya que nos obliga a afrontar las situaciones de salto de manera diferente en lo que respecta a inspeccionar el escenario. Para esto último el juego cuenta con un sistema opcional que colorea en rojo los puntos del escenario con los que podemos interactuar para avanzar de manera "segura". Ideal para principiantes y para quienes no quieran complicarse la vida en exceso, pero que incluso sin él recorrer los escenarios se hace divertido en la gran mayoría de situaciones.
Algo importante que destacar es que no sólo se trata de que demuestra que las plataformas en primera persona pueden funcionar, sino también otro concepto poco explotado en los videojuegos que es el de huir. Acostumbrados a enfrentarnos a los enemigos cara a cara y/o tener que escondernos de ellos, Mirror's Edge consigue que nos divirtamos de lo lindo haciendo una acción tan "cobarde" como es salir por patas. Sensacional.
Ahora bien, hay que decir que el juego tiene sus fallos. Después de todo, hacer cosas nuevas implica el hacerlas por primera vez y todos los primeros intentos tienen cosas mejorables. El más grave es que el diseño de niveles, aunque inspirado y de una gran calidad durante la mayor parte del juego, tiene momentos en los que deja al jugador sin dejarle muy claro qué caminos puede tomar, a veces sin darle más que una oportunidad para reaccionar y buscar la ruta o el movimiento correcto. Esto lleva a los consabidos momentos de "ensayo y error", en los que el jugador prácticamente tiene que adivinar por dónde ir y probar suerte, lo que conlleva que Faith se estampe contra el suelo una y otra vez hasta que acertamos. No obstante cabe subrayar el hecho de que esto sólo ocurre en momentos puntuales. No es un defecto generalizado del juego como más de un análisis ha dado a entender.
Otro defecto bastante molesto es que los enemigos cuentan con un IA scripteada (es decir, que se activa cuando el jugador hace una acción determinada o llega a un sitio concreto, en lugar de actuar de manera variable) que hace algunos momentos innecesariamente más difíciles de lo normal. Para que os hagáis una idea, en el tutorial del juego nos enseñan que el juego tiene la posibilidad de desarmar automáticamente a un enemigo si nos acercamos sigilosamente por detrás. Sin embargo, una vez dentro del juego nos damos cuenta de que este movimiento es prácticamente inútil, ya que los enemigos siempre se dan cuenta de nuestra presencia cuando estamos en un sitio determinado y sabrán donde estamos, aunque no nos hayan visto llegar. Esto deriva en zonas donde morderemos el polvo más veces de las que nos gustaría, sobre todo si decidimos avanzar sin disparar a nadie (el juego obsequia con un logro si se consigue terminar el juego así).
Pero estos dos apartados no desmerecen lo más importante, que es que Mirror's Edge consigue hacer lo que muchos habían dado por imposible, que es demostrar que se pueden plantear plataformas y ejecutarlas desde la primera persona de manera que el jugador se divierta como un enano haciendo cabriolas.
"Mirror's Edge" hace todo un ejercicio de diseño creando este plataformas subjetivo
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Una vez adaptados al control seremos capaces de toda clase de acrobacias propias del parkour
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Podremos usar las armas de nuestros enemigos, pero es muy desaconsejable y siempre será mejor huir
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Tanto saltar como escapar se convierten en toda una gozada gracias a la buena ejecución del concepto
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A veces la ruta q seguir no es muy clara y la IA de los enemigos abusa de "scripts", lo cual molesta
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A pesar de dichos fallos, la jugabilidad de "Mirror's Edge" funciona de maravilla
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