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Tras este inciso, hablemos de los tipos de misiones que nos vamos a encontrar en Freedom Unite, clasificadas por estrellas en función de la dificultad. Las de matanza nos piden acabar con un número determinado de bestias de la misma especie, las de caza aniquilar a un único enemigo de gran poder (sin duda, las más intensas y complejas del UMD) y las de recolección conseguir unos cuantos objetos procedentes de los monstruos o de los puntos de extracción del escenario. Por ejemplo, a lo largo y ancho de los mapas del juego hay lugares en los que podemos agacharnos para recoger hierbas, setas y plantas en general. Una vez obtenidas nos toca regresar al baúl rojo para hacer la entrega. Matar es muy importante, pero investigar el entorno con minuciosidad también tiene sus ventajas. Al terminar un bloque de misiones nos encomiendan una urgente que hay que llevar a buen puerto para tener acceso al siguiente.
La vida del cazador es dura, pero para algo están las armas. Al igual que Freedom 2, Unite contiene un gran número de armas (1500, que se dice pronto) clasificadas con sus variantes en once tipos: espada, espadas dobles, gran espada, espada larga, martillo, cuerno de caza, lanza, lanza pistola, ballesta pequeña, ballesta grande y arco. La elección entre un arma u otra no es en absoluto anecdótica, ya que todas difieren bastante en términos de funciones especiales y ataques.
Expliquémoslo más detenidamente. Uno de los factores que puede inclinar la balanza a nuestro favor o en nuestra contra en las misiones es el tipo de arma que llevemos equipada. Uno puede especializarse en unos pocos tipos, pero el juego anima a utilizar todos y cambiarlos con relativa frecuencia. Por ejemplo, las espadas dobles son rápidas y se puede aumentar su poder de ataque temporalmente, pero no ofrecen ningún tipo de defensa. Las espadas grandes son lo contrario: pueden colocarse para aguantar las embestidas del enemigo y hacen mucho daño, pero el movimiento es lento entre un mandoble y otro. Las armas a distancia requieren tomar bien la posición y, si se da el caso, utilizar el tipo de munición más conveniente. Lo bueno es que se puede acercar la vista para apuntar con más precisión. Sin ánimo de extendernos mucho más, diremos que no se puede cambiar de arma en medio de la misión, así que hay que pensárselo bien antes de pasar a la acción y estar preparado para las consecuencias. Un arma contundente no nos servirá de mucho si nos dirigimos a una zona plagada de wyverns veloces como el rayo.
Los artículos de protección también tienen miga. En el juego hay un total de 2000 entre cascos, corazas, guantes, calzas y cinturones. Equiparse con lo mejor es todo un seguro de vida, sobre todo si optamos por piezas pertenecientes al mismo conjunto, lo que nos otorgará ventajas diversas. Por si fuera poco, algunas vestimentas nos darán más aguante en entornos especialmente duros. Si escogemos una armadura con la habilidad de aumentar la resistencia al frío, nos ahorraremos unos cuantos quebraderos de cabeza en las áreas heladas.
En Monster Hunter hay que aprovechar los recursos a tope. Las tiendas ponen a nuestra disposición armas y armaduras de todo tipo, pero si contamos con los elementos necesarios podemos crear artículos con mejores prestaciones. Exprimir los escenarios al máximo y despiezar los cadáveres de los monstruos abatidos es la clave para hacernos con objetos muy interesantes. Por si fuera poco, en el menú (que se ejecuta en tiempo real) tenemos una opción para juntar objetos y conseguir otros nuevos. Hay muchísimas combinaciones posibles, así que podemos pasar mucho tiempo experimentando con ellas para economizar al máximo.
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