Análisis
Eidos meets Frankenstein
Si tras leer la novela de Mary Shelley te entraron ganas de emular al doctor Frankenstein, ya estás tardando en comprar este juego.
Por Mario Negro Martín
| Publicado el día 03/12/2008 08:13
De paseo por el Valle Inexplicable
Las aventuras que deberemos ir superando se desarrollarán en el Valle Inexplicable, una localización que cuenta con otras seis zonas. Cada zona se compone de unos caminos encorsetados por los que nuestro monstruo puede moverse. En las diferentes localizaciones es donde se desarrollará la aventura. Los personajes del juego nos irán mandando misiones para ir avanzando en la trama; dichas misiones son todas sencillas y consisten en hablar con ciertos personajes para que nos manden buscar objetos, derrotar a ciertos enemigos o eliminar una amenaza.
Pero aparte de realizar misiones, mientras nos paseamos por el Valle Inexplicable podremos jugar a diversos minijuegos, que son los principales proveedores de ingredientes para realizar las piezas. Los minijuegos son del mismo estilo que los experimentos, aunque más rápidos y fluidos. De nuevo aprovechan a la perfección la capacidad táctil de la consola y en ellos tendremos que aplastar insectos, rechazar a las masas de ciudadanos iracundos antorcha en mano, limpiar alcantarillas o reconstruir cráneos como si de puzles se tratasen, entre otros. En estos pequeños retos deberemos ser rápidos para ganar (rellenando una barra verde de progreso, como en los experimentos) y así conseguir los ingredientes.
Esta parte de exploración, sin ser aburrida, sí que es demasiado lineal y puede que llegue a cansarnos, aunque bien es cierto que es aquí donde se producen las peleas que a continuación explicaremos.
Mamporros monstruosos
Las batallas se suceden cuando nos cruzamos con un monstruo enemigo o debemos eliminar a un jefe concreto del juego. Cuando esto ocurre la perspectiva de exploración (isométrica) cambiará a una vista lateral en 3D con los monstruos frente a frente.
Cada contendiente cuenta con una cantidad de energía, medida en puntos de batería, con los que realizar los golpes. Debemos apuntar que en el combate no existe movimientos, ni tácticas ni nada que se le parezca; se desarrolla por turnos en los que tendremos que elegir una pieza y un movimiento de dicha pieza, ya sea uno de ataque, de defensa o de recarga de baterías (estos últimos en el torso). Tras eso se mostrará una animación con el golpe o la acción y se cederá el turno al contrario.
Los combates se ganan inutilizando el torso o todas las extremidades y la cabeza. Cada pieza tiene una cantidad de puntos de vida que irá bajando con los ataques; existe un diagrama principal que muestra una silueta del cuerpo del robot y cada pieza del mismo. El color de cada una de éstas cambiará de blanco a amarillo, a rojo y finalmente a negro para indicar la cantidad de daño de cada parte y su inutilización completa.
Aunque las luchas son rápidas y dinámicas, no dejan de ser una sucesión de golpes turnados donde no hay más variable que la fuerza y la calidad de cada pieza, pues no hay ninguna acción adicional que pueda definir un combate.
En este minijuego podremos reparar nuestro robot girando la rueda
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La pantalla de combate
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