No se puede decir que Eidos haya apoyado demasiado a Wii, pero de vez en cuando se acuerdan de esta consola y lanzan un juego como este
Monster Lab, ideado para aprovechar las posibilidades jugables de la consola de Nintendo, pese a existir una versión para PS2 con un control más convencional.
En
Monster Lab podremos sentirnos como uno de esos científicos locos que se dedican a hacer experimentos que tienen altas probabilidades de terminar mal. En este caso, podremos emular a Víctor Frankenstein en su proyecto de crear vida a partir de piezas inanimadas, aunque por suerte nuestras aventuras terminarán más o menos bien. Sabiendo esto, enmarcar este videojuego en un determinado género es complicado, porque en realidad abarca muchos estilos, pero básicamente consiste en un compendio de minijuegos, en la creación y montaje de monstruos y en los combates por turnos uno contra uno al más puro estilo de
Pokémon.
El juego empieza cuando conocemos al profesor Sinfusibles, quien nos guiará en esta estrafalaria aventura y nos enseñará todo lo que necesitamos saber. El desarrollo de la trama del juego nos lleva a recorrer unos mapeados bajo el sistema
on-rails, es decir, que sólo podemos movernos de un punto a otro siguiendo una serie de caminos prefijados. Siguiendo este desarrollo tendremos que cumplir una serie de misiones, que pueden consistir en hablar con un determinado personaje o completar algún minijuego. Cumpliendo todos los objetivos que se nos encomienden es como conseguiremos los ingredientes, necesarios para construir las piezas de monstruo.
Durante nuestros paseos por los mapeados del juego podremos ver a otros monstruos caminando por ellos. Si nos topamos con alguno, entablaremos combate contra él. Estos combates, tal como hemos adelantado antes, imitan un poco el estilo seguido por
Pokémon, es decir, combates por turnos uno contra uno con toques RPG, aunque con sus particularidades. Durante nuestro turno tendremos que elegir qué ataque queremos hacer, eligiendo primero qué parte del cuerpo vamos a usar para atacar (cabeza, brazo derecho, brazo izquierdo o piernas), y luego uno de los dos ataques que tiene cada una de las partes. Pero la elección del ataque no es tan sencilla, porque hay que tener en cuenta varios factores. Cada uno de los ataques consume una determinada carga de batería, y además cada uno va enfocado a determinadas partes del cuerpo de monstruo rival. Por eso, si sabemos que el rival tiene una determinada pieza que es especialmente poderosa, deberíamos usar ataques que se centren en dicha pieza. Cada pieza tiene su propio nivel de salud, y una pieza que pierda su salud no podrá ser utilizada. Finalmente, lo último que tendremos que tener en cuenta durante los combates es recargar la batería, cosa que consume un turno.
Los combates terminan cuando el torso de uno de los dos monstruos es destruido. Si ganamos, obtendremos varios ingredientes que nos servirán para construir piezas nuevas. También tendremos que reparar las piezas que hayan sido dañadas o se hayan perdido, con un pequeño minijuego que consiste en girar el Wii-mote mientras seleccionamos la pieza que vamos a reparar.