Análisis
Tiembla, Valentino
Este MotoGP es de lo más agradecido. Nos presta una moto virtual, nos lleva por los mejores circuitos y nos convierte en los amos de la pista. No esperes al domingo. La competición empieza ya.
Por Laura Ez
| Publicado el día 29/06/2009 09:18
Valentino Rossi sigue dando caña el mundial de MotoGP. No hay rivales para el corredor italiano en ninguna de las pistas. Pero eso ocurre en el mundo real. En el virtual tenemos la oportunidad de convertirnos en su peor forúnculo trasero e incluso relegarlo al ostracismo. Esto es MotoGP URT 3, el juego de motos más atractivo de los últimos años.
Este título permite disfrutar el campeonato de MotoGP de 2004 con todas las licencias oficiales. Además, se incluyen carreras callejeras en el modo Xtreme con distintas cilindradas, aunque en este caso no cuenta con las licencias de las 16 motos de esta modalidad. Nada que no se solvente con unas carreras para quitar el hipo.
El campeonato MotoGP es el mayor atractivo. En él se puede competir con todos los pilotos de la categoría reina. Una de las mejoras de este título es su equilibrio entre la simulación y un estilo de juego más arcade. Pilotar motos virtuales no es fácil, así que encontraremos cuatro niveles en los que ir progresando. En el modo novato, es fácil acabar en el podio, pero a medida que aumenta la dificultad, nuestros adversarios nos dan menos tregua y las salidas de pista se traducen en aparatosas caídas. Tanto en los campeonatos MotoGP como Xtreme, si quedamos entre los primeros, además de obtener los consabidos puntos del campeonato y de desbloquear circuitos y máquinas, conseguimos bonificaciones que podremos distribuir entre las habilidades del piloto. Poco a poco se va descubriendo que nuestra motocicleta rebelde se vuelve dócil y que podemos destronar a los más grandes.
El movimiento del piloto sobre la máquina es una de las claves para lograr buenos resultados. Podemos levantarlo para apurar la frenada y meterlo en el carenado para conseguir mayor aceleración y velocidad punta en las rectas. Además de frenar con las dos ruedas, también podemos optar por hacerlo con cada una de ellas de modo independiente. De este modo podemos utilizar el freno delantero para guiar la moto en la curva o darle un toque al trasero para hacerla derrapar. Cada llegada a una curva se convierte en un festival de pulsaciones, así que nuestro mejor aliado en este juego es un mando. En cuanto a las vistas, las más prácticas son las dos que hay en tercera persona, aunque se incluye una en primera más espectacular.
Antes de cada carrera existe la opción de entrenar para reconocer el circuito y para conseguir un puesto adelantado en la salida. En los niveles de dificultad avanzada, salir el último es un perjuicio considerable. Lógico. La moto también es configurable para sacarle un mayor rendimiento. Los parámetros que se pueden modificar son pocos, pero en días lluviosos o en circuitos especialmente virados permiten mantenernos en la pista más fácilmente. También se puede modificar, por ejemplo, la relación del cambio de marchas. Después de realizar los ajustes, el juego permite probarlos sin contrincantes que estropeen el ensayo.