Análisis
El camino de un ninja
Llega a Xbox Live Arcade uno de los juegos más frescos y adictivos de los últimos años.
Por Javier Ojeda Pérez
| Publicado el día 06/03/2008 13:53
Apartado gráfico y sonoro
A primera vista el juego puede parecer demasiado simple gráficamente, pero visto desde un punto de vista práctico ésto ayuda a la jugabilidad tan directa del título, por lo que en principio no es un hándicap demasiado grande. Los escenarios, al igual que los enemigos son muy simplones en estructura. Tampoco la paleta de colores está usada con variedad, ya que todos los niveles del juego irán impregnados de tonos grisáceos, al margen del amarillo de las monedas y algún que otro azul o rojo de ciertos enemigos.
Todo esto nos parecerá una nimiedad cuando veamos moverse a nuestro personaje. Las animaciones al saltar, correr o aterrizar en una plataforma son innumerables y con una fluidez y precisión grandiosa. Mención aparte merece el momento en el que nuestro personaje muera (que llegará un momento en que sea algo totalmente normal) y veamos las distintas animaciones que se pueden dar.
No tiene precio jugar a una fase que se nos resiste por centésima vez consecutiva y mientras estamos escalando una pared a saltos, golpeemos una mina oportunamente colocada allí que hará que nuestro personaje salte por los aires despedazado y nosotros, con cara de frustración por haber muerto de nuevo, veamos como una de las piernas o un brazo de nuestro protagonista sigue rebotando y explotando en una zona repleta de minas. Sublime todo lo que rodea al diseño del ninja protagonista, especialmente la física de sus movimientos y las animaciones.
A nivel sonoro el título no destaca en absoluto. Las melodías pasan totalmente desapercibidas, pero no molestan, que es lo que cuenta, ya que algunos niveles requieren en muchos momentos de una gran concentración. Los efectos de sonido cumplen con su cometido aunque tampoco son muy numerosos: el sonido al recoger las monedas, el salto, explosiones y el sonido característico de algunos enemigos. Poco más, cumplidor sin alardes.
Endiablada jugabilidad
Lo que realmente hace grande a N+ es su jugabilidad. Una fórmula tan adictiva que puede hacer que intentemos completar un nivel que se nos resiste decenas de veces.
El objetivo principal de los niveles es activar el interruptor para abrir la puerta de salida, y posteriormente alcanzarla. En principio el planteamiento puede parecer sencillo, pero nada más lejos de la realidad. Todos los elementos que hay alrededor de la consecución de los niveles no lo harán tan fácil.
Lo primero que llamará la atención será el contador de tiempo. Nos indica mediante una barra amarilla y un contador numérico el tiempo del que disponemos para completar el nivel. Mediante la consecución de los tesoros se va acumulando y recuperando tiempo, por lo que esta recolección se convierte en muchos casos en primordial, ya que es imprescindible en muchos casos más tiempo del que nos dan en un principio.
En los escenarios hay enemigos que nos hacen aún más complicada la tarea de llegar a la anhelada salida. En principio sólo son esferas que van de un lado a otro, pero hay toda una tropa de enemigos distintos entre los que hay enemigos que nos persiguen hasta perdernos de vista, otros que nos disparan proyectiles, láseres o incluso misiles teledirigidos. Siempre hay que buscar la forma de encontrar un camino que nos exima de estos peligros, por lo que en muchas ocasiones tendremos que repetir el nivel más de una vez hasta encontrar la clave.
Muchos enemigos a los que evitar...
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Esas plataformas gigantes son un arma de doble filo
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Minas... preciosas y explosivas minas...
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