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Need For Speed: ProStreet

PlayStation 3



Análisis

¿Cuál es el rumbo, mi capitán?

Need for Speed entra dentro de la legalidad, con carreras en circuitos cerrados, y a plena luz del día

Por satsuinohadou | Publicado el día 10/12/2007 13:04

Sin duda, el diseño del online, la personalización, y formas de competir, extraen lo mejor de este ProStreet, aunque el juego sigue lastrado por el nefasto control sobre los vehículos de mayor potencia.

Dentro de los apartados técnicos también nos encontramos con claros y oscuros. Pese a que en estático el juego luzca magnífico, con una resolución máxima de 720p, pese a que el modelado de los vehículos sea notable, con buenos efectos de reflejos, y un alto grado de detalle en sus carrocerías y elementos personalizados, y pese a la sensación de velocidad que pueda alcanzar, encontramos defectos que lastran el conjunto como una falta de suavidad. Se nota que al título le faltan cuadros de animación, y se despliega una notable brusquedad en los giros. La cámara petardea al girar en ciertas curvas, y no por excesiva afluencia de vehículos en pantalla, si no simplemente por no estar optimizada, llegando a producirse algún parón que otro.

El grado de acción de las carreras imposibilita seguir el minimapa para conocer qué curvas nos esperan, aunque al menos si podemos echarle un vistazo a la tabla de diferencias en tiempo con los rivales, que nos ofrece información puntual casi al instante, un detalle bastante interesante para saber si podemos conservar, o tenemos que arriesgar.

Disponemos de varias cámaras para seguir la acción, desde exteriores, a interiores viéndose el morro, o totalmente subjetivas. Efectos de desenfoque y blur para generar mayor sensación de velocidad, buenas texturas para el asfalto, notables efectos de humo o de iluminación, no compensan el discreto diseño de escenarios y circuitos, aspecto este último, que indudablemente afecta a la jugabilidad del título. Pese al mimo aplicado a la hora de crear las carpas desde donde el maestro de ceremonias y el público asistente animan el cotarro, algo aplicable también a los gogós, el diseño de circuitos, y la belleza de los parajes no resulta todo lo espectacular que debiera en un título de esta clase.

El sistema estético de daños resulta aparente, aunque la ausencia de repeticiones, o la posible preferencia hacia las perspectivas subjetivas reducen su impacto. Indudablemente no esperábamos un interés por los accidentes como el de la serie BurnOut, pero sin duda nos encontramos ante la versión menos espectacular al respecto de la serie Need for Speed.

En materia sonora disponemos de unos maestros de ceremonias bastante animados, totalmente localizados al castellano, con una buena variedad de comentarios en su repertorio. Poco a poco pierden protagonismo y les hacemos menos caso, aunque realizan entrevistas con Showdown Kings o el propio Street King, además de comentarios inspirados.

Los efectos de sonido de derrapes, colisiones y el rugido de los motores no brillan a excesivo nivel, especialmente en los vehículos de mayor potencia. A este respecto el envoltorio más profesional le ha perjudicado, al establecerse comparaciones con series como Gran Turismo o Forza MotorSport. La banda sonora pasa totalmente desapercibida, quedando escondida ante el mal ecualizado por defecto, lo que provoca que en carrera no le hagamos ni el más mínimo caso, estando totalmente pendientes de la pantalla para superar los normalmente estrechos y oscuros trazados, con bastantes zonas mal iluminadas. En cualquier caso, la selección de temas tampoco muestra un mimo con el que el estudio de Liverpool ha aplicado a WipEout Pulse, de PlayStation Portable.

Concluyendo el análisis debemos lamentar el sistema de manejo de los vehículos, que arruina prácticamente cualquier atractivo del título. Pese a romper de pleno con la serie Need for Speed, ProStreet auguraba un modo para un jugador bastante duradero y profundo, así como un multi online bastante trabajado. Los primeros compases son esperanzadores, pero en cuanto entran en liza los coches más potentes con su manejo en plan patinaje sobre hielo, provoca que demos de lado al juego.

En cualquier caso no entendemos como se pretende transformar una serie arcade donde la acción, diversión y espectacularidad deben primar, con infinidad de opciones de tuneo y una enorme libertad a la hora de escoger montura, así como agilidad a la hora de desarrollarlas, en un juego que se termina haciendo pesado, con una nula espectacularidad, y una discutible diversión.
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NUESTRA VALORACIÓN
Gráficos

Pese a que en estático sean aparentes, poseen falta de cuadros de animación por segundo, además de ser muy bruscos en los giros, y poco espectaculares

60
Sonido

Doblaje en castellano para los MCs, unos efectos de sonido para motores, derrapes y colisiones del montón, y una BSO que pasa desapercibida

65
Jugabilidad

El control sobre los vehículos de cierta potencia deja bastante que desear, especialmente en el modo Drift

55
Diversión

Tras superar el Showdown de Chicago, con la irrupción de los vehículos de 400 cv, las pistas parecen de hielo, y el juego pierde cualquier atractivo

52
Alternativas

Need for Speed: Carbono y Ridge Racer 7

El modelado de los vehículos, la localización al castellano, licencias de vehículos

El modo Carrera se hace pesadísimo, los ajustes de mecánica no arreglan el control de los vehículos

Nota final

EA no sabe hacia donde dirigir la franquicia, y lo demuestra con la peor de las últimas versiones

60
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