Análisis
Un pequeño gran rey
El juego de culto de Wii se reinventa para aparecer en Vita
Por Benjamín Rosa Fernández
| Publicado el día 11/10/2012 11:31
Tampoco hay que menospreciar su duración. La historia principal bien nos puede durar seis horas como muy poco, pero las misiones ocultas además de la construcción del mayor de los reinos puede suponer unas cuatro horas adicionales. Hay algunos momentos en los que se puede hacer pesado explorar el reino, pero son momentos aislados en los que apenas hay enemigos ni secretos que conseguir.
Un punto negativo bastante serio en su aspecto técnico que notamos casi siempre son las ralentizaciones. Esto ocurre sobre todo cuando se está bastante avanzado en el juego y la guardia real ya supera la veintena. En espacios con muchos elementos como la ciudad o los campos de batalla con muchos enemigos, la fluidez se resiente mucho y llega a ser muy incómoda.
El apartado artístico ha salido muy perjudicado a la hora de llegar a Vita. Quienes en su momento viesen el estilo infantil con aspecto de dibujos de ceras infantiles se van a quedar con las ganas. Marvelous ha convertido el cuento infantil de Cing en una historia de estilo anime genérico. Ahora ya no destaca tanto puesto que próximamente habrá más juegos que usen la misma estética y pasará desapercibido.
El motor gráfico que usa no es lo mejor que se ha visto en Vita. Tiene un acabado más que decente y con bastante colorido, pero las animaciones no son nada del otro mundo. Tampoco es que haya muchos efectos especiales que destacar y algunas texturas de escenario se muestran con cierta pérdida de calidad. No es un juego que entre mucho por los ojos, pero tampoco es que sea desagradable.
Por lo menos la música se ha salvado de hacerlo más accesible para un público más general. Se siguen usando las versiones de música clásica de hace un par de siglos que encajan muy bien con el estilo algo desenfadado del juego. Nos soprende que tenga un doblaje al inglés, el cual ha ocasionado que se pierdan también los sonidos ininteligibles de la versión de Wii, los cuales tenían su encanto. Las voces elegidas para las pocas veces que se oyen son más que correctas y por lo menos no son las sobreactuaciones a las que estamos acostumbrados con los juegos de estética japonesa.
Realmente, New Little King's Story no es para nada un mal juego. Es una experiencia de juego bastante profunda para estar en una portátil y tiene una duración considerable. Sin embargo, le pesa mucho el nombre y el enorme cambio que ha sufrido con respecto a la versión de Wii hace que pierda bastantes puntos. De haber conservado el encanto original y añadir las novedades de juego de esta entrega, este habría sido uno de los grandes imprescindibles de la consola y habría justificado más que de sobra la adquisición de la misma. En el fondo es un buen título al que le falta un toque de distinción para que no parezca otro experimento japonés más.